CELEBRA

¿A qué esperas?

 

Esta es mi nueva ventana al mundo.

Me he mudado. Cambio de ciudad. Acabo, por fin, mi mudanza. Algo pesado, estresante, con momentos en los que parece que no va a acabar nunca, agotador, extenuante, … Un proceso que, sin querer, te hace reflexionar sobre muchos aspectos de tu vida, que te hace dar cuenta de cuántas cosas acumulas -y que no deberías-, que te obliga a replantearte temas y que te deja literalmente agotada.

Pero, a pesar de estar exhausta, ¿sabes una cosa? estoy feliz con el cambio, me siento radiante y adoro mi nueva casa y mi nueva ventana al mundo.

Mi nueva ventana al mundo está en una calle preciosa, tiene unas vistas increíbles, árboles hasta donde te alcanza la vista, con el Tibidabo al fondo, en una calle llena de vida y con un ambiente maravilloso. Es una ventana enorme que tiene un poder especial de atracción, al entrar en la sala, nadie puede evitar ir hacia la ventana y contemplar el paisaje urbano que te muestra.

El primer día que me senté ante ella por la noche y pude contemplar las vistas, sentí una enorme paz interior, me enamoré de estas vistas y del ambiente que las envuelve.

 

“Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer

 y tus amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo”

 El Principito

 

 

Como dice el Principito, así me siento, feliz simplemente mirando al cielo.

A veces, llegas a un lugar por primera vez y sientes que es tu sitio… aunque no hubieras estado nunca ahí antes. Sentir que estás donde quieres estar es una sensación de serenidad indescriptible.

Y aquí es donde he celebrado esta semana mi cumpleaños. Mil gracias de corazón por las felicitaciones, mensajes, llamadas y buenos deseos que me habéis hecho llegar. Un año más de vida, aunque mi celebración no ha sido solo de mi cumpleaños, he celebrado mucho más.

 

Celebrar es imprescindible

Celebrar es imprescindible en nuestra vida.

Y no me refiero a fiestas o juergas… me refiero a disfrutar de aquello que consigues en tu vida, a ser consciente de que lo has logrado.

Año tras año celebramos cumpleaños, navidad, fiestas, fin de año, …. días concretos que nos traen alegría, nos emocionan y nos divierten. Algo que está muy bien. Pero esas celebraciones las dedicamos a algo que no depende directamente de nosotr@s, es algo externo, predeterminado por el calendario.

Y todo aquello que hacemos en nuestra vida, todo lo que conseguimos ¿por qué no lo celebramos? ¿Por qué no consideramos motivo de celebración nuestras propias conquistas?

Nos marcamos objetivos y nos proponemos grandes metas en nuestra vida. Algo que está muy bien para guiarnos hacia dónde queremos llegar. Pero, para alcanzar esos objetivos, debemos ser conscientes de que cada logro que conseguimos por el camino es fundamental. Y, por ello, es necesario celebrarlos. 

 

La vida es como la celebras

La vida es como la celebras, no esperes a que te digan qué debes celebrar y qué no.

Tú decides….

ya nos lo recordaba Freixenet en su anuncio de Navidad:

 



“Un buen momento, si lo celebras, es un mejor momento

  y, si prestas atención, verás que tu día está lleno de ellos”

 

Celebra

Acuérdate de disfrutar de aquello que consigues… 

Es un tema que considero fundamental para mantener una actitud positiva inteligente, para crecer en la vida, y del que nos olvidamos con frecuencia. En nuestra vida, nos marcamos objetivos, anhelamos conseguir algo durante mucho tiempo, nos ilusiona tremendamente, nos esforzamos por ello… Y, cuando lo conseguimos, en ese momento, con frecuencia… no lo saboreamos y se nos olvida muy rápido el valor que tiene.

No valoramos lo que tenemos o lo que conseguimos. Nos lo muestra la neurociencia: nuestro cerebro nos juega malas pasadas. Los neurólogos explican que nuestro cerebro se acostumbra muy rápidamente a lo que tenemos y deja de valorarlo al poco tiempo. Nuestro cerebro lo da ya por hecho. Y empieza, entonces, a pensar, a buscar y a desear otras cosas.

No permitas que eso pase en tu vida.

El éxito en tu vida no lo consigues de golpe, en un momento dado… sino que lo consigues paso a paso, con la suma de muchos pequeños logros.

Te recomiendo que escribas y guardes tus listas de objetivos. Revísalas después de un tiempo y observa todo aquello que has conseguido cumplir, todo lo que has alcanzado y valóralo.

Piensa en lo que has hecho, sé consciente de lo que has conseguido y disfruta de esa pequeña gran victoria. Revisa tus objetivos cumplidos, disfrútalos, saboréalos, esfuérzate por retenerlos en tu memoria… graba en tu mente lo que sientes y recuérdalo de vez en cuando.

 

Acuérdate de disfrutar de aquello que consigues,

tu cerebro no lo hará por ti,

muchas veces, no entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos… no esperes para disfrutarlos.

 

Celebra lo que merece ser celebrado….

¿a qué esperas?

 

 

What are you waiting for?

 

Una cover preciosa de una canción que me encanta…  y seguro que acierto si apuesto a que cada vez que la escuchas, cantas en voz alta la frase de “what are you waiting for…?” (un consejo: no esperes mucho 😉  )

 

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