CRECER

Los buenos propósitos de inicio de curso

 

Vuelta ‘al cole’.

Volvemos… pero no volvemos para repetir lo mismo. Volvemos para afrontar nuevos proyectos, volvemos para crecer.

Septiembre ha empezado con fuerza. Muchos proyectos nuevos, clases en la universidad, asistencia a Consejos, a punto de estrenar un nuevo programa de formación en femenino para una gran compañía … y peticiones que me llegan a las que debo decir que no -con mucha pena- porque mi agenda no puede con más temas ahora mismo.

Esta semana, especialmente feliz con mis alumnos del MBA de OBS -son auténtic@s cracks, que encuentran tiempo para compaginar su trabajo con estudiar un máster-, con l@s profesor@s a quienes imparto una formación “De la idea a la realidad” -vamos a estar varias semanas trabajando en cómo liderar un proyecto- y con las asistentes al webinar de BPW Spain sobre liderazgo inclusivo.

Feliz de compartir con grupos de personas fantásticas que dedican parte de su tiempo a formarse, a aprender y a descubrir en nuevas áreas. La ‘vuelta al cole’ ha empezado con mucha fuerza.

 

Los buenos propósitos de inicio de curso

Septiembre es el mes de los buenos propósitos de inicio de curso.

Tenemos siempre objetivos por conseguir, y principio de curso y principio de año son los “clásicos” momentos en los que los recordamos y nos proponemos ir a por ellos. Esos objetivos, esos propósitos son necesarios para no dejar de desarrollarnos, para mantener siempre la ilusión en algo y la motivación para seguir caminando.

Sé que lo he dicho muchas veces, pero estoy convencida de que:

El propósito de la vida es crecer… y el camino es aprender.

No podemos dejar de aprender. Yo también empiezo un curso este mes de septiembre como alumna -ya te contaré-, con el deseo de mejorar y con el convencimiento de que la clave de cualquier formación es que sea capaz de conducirte a un proceso de crecimiento.

De una formación no te sirve aquello que puedas memorizar, sino que te sirve aquello que puedas aplicar en tu vida. Mis formaciones están siempre orientadas en ese sentido: trabajar aquello que puedes aplicar y te puede servir. Por ello, hay que tener claro que, en cualquier proceso de aprendizaje, debes implicarte directamente en lo que estás haciendo. Aprender algo supone conseguir un cambio.

El cambio es un proceso individual.

En la vida,

crecer significa profundizar

en ti mism@

Osho

 

Cuando quieres mejorar, cambiar algo, toca conectar con tu identidad, examinar cómo está tu mundo interior. A partir de ahí, toca aprender, pasar a la acción y transformarte. Porque no va a cambiar lo que es externo a ti, si quieres cambio, debes cambiar tú.

Toda transformación comienza en ti. El cambio es un proceso individual y personal, nadie puede cambiarte si tú no quieres cambiar.

Un cambio en tu vida requiere autorreflexión, precisa que seas consciente de tu capacidad para lograr las metas que te marcas y exige compromiso, tiempo, energía y una estrategia clara.

 

¿Estoy dónde quiero estar?

Solo tú puedes responder a la pregunta “¿estoy en el lugar que quiero estar?”.

Y es tu propia respuesta la que señala hacia dónde deberías moverte. Cuando te formulas esta pregunta, la respuesta no es siempre un gran cambio, no, más bien, la mayoría de veces te planteas pequeños cambios, en aspectos que son importantes para ti. Mejoras constantes, pequeños nuevos retos que quieres superar. Y, en aquello que deseas cambiar, es necesario iniciar un proceso de aprendizaje y crecimiento.

Todo proceso de crecimiento tiene una doble vertiente:

una parte de aprendizaje con acompañamiento, cuando decides hacer una formación tienes a l@s profesor@s que imparten la formación, dispones de una guía y de unos contenidos específicos que irás desarrollando a lo largo de las semanas;

y una parte de aprendizaje personal, importantísima, en la que deberás ser tú quién desarrolle una serie de reflexiones, quien decida qué es lo que quieres cambiar, qué es lo que quieres aplicar y trabajar realmente en levar aquello a tu vida. Tú eres la persona responsable de conseguir el cambio deseado, solo tú puedes intervenir sobre tus acciones.

Los buenos propósitos de inicio de curso, si no van acompañados del trabajo en ambas vertientes no te llevarán a un auténtico crecimiento, a un cambio real en tu vida.

Por modesto que sea el objetivo que te propones, deberás profundizar, deberás aprender y deberás dibujar cuál es tu plan de acción. Si quieres cambiar, si has decidido realmente cambiar debes pasar a la acción. Ese es el núcleo de mi libro “¡Vamos!”. Una decisión real se mide por el hecho de que has tomado una nueva acción. Si no hay acción, no has decidido cambiar realmente.

 

Nuevo curso, toca volver al ataque. Feliz de iniciar un nuevo proyecto de formación en femenino, en el que vamos a trabajar así, en un programa híbrido con un objetivo muy claro: crecer.

Y es que, ya sabes:

la vida no te da lo que le pides …

te da las personas, los lugares y los momentos

para que puedas crecer

y conseguir lo que querías

(y no suele ser fácil)

 

 

Mi banda sonora de esta semana ha tenido esta canción sonando mil veces… (es que también he empezado a ir al gimnasio, y las sesiones dirigidas con música son mucho más divertidas y cañeras -prueba a entrenar con esta canción y verás como subes el ritmo-)

 

 

Y es que me gusta todo de ti…

 

 

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