Iniciar un nuevo proyecto supone siempre poner expectativas en que va a llegar a buen puerto, confiar en que va a salir bien… es algo inherente al proceso de creación de cualquier empresa, pero existe un tipo de empresa en el que esto sucede de forma especialmente intensa:

No existe otra empresa que se inicie con tan elevadas expectativas
y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor.
Eric Fromm

 
Todos estamos sedientos de amor…
así arranca Erich Fromm su libro “El arte de amar“, una investigación sobre la naturaleza del amor, publicado en el año 1959, que he re-leído esta semana. Hay libros que resisten el paso del tiempo de una forma asombrosa y que nos descubren que no todo cambia.
El amor es el gran motor de nuestra vida, la cambia, lo potencia todo, cambia el color de nuestros días, sube el volumen de la música que sentimos en nuestro interior, y aunque nos asuste sobremanera… “todos estamos sedientos de amor“.  Para Fromm el amor es la respuesta al problema de la existencia humana, porque es el que nos permite superar nuestra “separatividad” del mundo. La necesidad más profunda de la persona es la necesidad de superar su separatividad, de abandonar la prisión de su soledad y lograr trascender la propia vida individual.
La forma en la que las personas acostumbran a interpretar el problema del amor consiste en la búsqueda de “ser amad@”. Y, así, para afrontar este peculiar problema, las personas se esfuerzan por ser “dignas de amor”. La gente cree que amar es sencillo y que lo complicado es encontrar el “objeto” apropiado para amar.
Un completo error, en palabras de Erich Fromm.   Amar es un arte.  Y como tal, requiere desarrollarlo, conocer los conceptos teóricos y entrenarlo, a partir de unos fundamentos básicos que formula en el libro, de una forma absolutamente profunda y a la vez transparente.
Fromm enmarca el concepto de amar en distintas épocas históricas, destacando la peculiar forma que adquirió en el capitalismo. La cultura en el capitalismo está basada en el deseo de comprar, y así es como la sensación de enamorarse solo se desarrolla con respecto a “personas que están dentro de nuestras posibilidades de intercambio“… buscar el amor en personas con las que debemos tener similitud de edad, de atractivo físico, status social, … Interesante reflexión para situar el concepto de amar en un determinado período que conocemos bien… para pensar. A mi, personalmente, me hizo recordar una frase de película:

“Aceptamos el amor que creemos merecer…”
 

En esta escena de “Las ventajas de ser un marginado” reflexionan sobre por qué algunas personas se equivocan al elegir el amor. Realmente, la frase tiene una profundidad enorme… en el amor también entra en juego nuestra auto-percepción y el valor que nos otorgamos a nosotr@s mism@s.

No nos tomamos el amor lo suficientemente en serio y ello conduce a muchos fracasos. ¿Cuáles son los motivos de este fracaso? Según Fromm es necesario tomar consciencia de que el amor es un arte. Y el proceso para aprender una arte pasa por dos etapas:

  • el dominio de la teoría
  • el dominio de la práctica.

 
La teoría del amor

El amor es una actividad
no es un afecto pasivo”
 

El concepto de amor romántico se ha hecho casi universal en el mundo occidental… la mayoría de personas aspira  a encontrar un “amor romántico” y a tener una experiencia personal de amor que le acompañe toda la vida. La observación de la realidad nos muestra que la mayoría de personas busca este amor dando mucha más importancia al “objeto” (la persona amada) frente a la “función” (de amar), que acostumbran a descuidar. Es necesario poner atención en la función de amar, partiendo de que el amor es una actividad, no un afecto pasivo,  es un “estar continuado” de amor y no un simple impulso de un momento. La esencia del amor:

No es rico el que tiene mucho,
sino el que da mucho.
 

Fromm analiza cómo ha ido evolucionando el concepto de amor ideal a lo largo de la historia. Así, en el siglo XX, una de las expresiones más significativas del amor, y en especial del matrimonio, fue la idea de un “equipo“. En innumerables artículos sobre el matrimonio feliz, el ideal descrito es el de un equipo que funciona sin dificultades. Y esto no es amor. Para Fromm un equipo no es más que “una relación bien aceitada entre dos personas que siguen siendo extrañas toda su vida, que nunca logran una relación central sino que se tratan con cortesía“. El amor no es ser un equipo.
Al igual que el amor tampoco es el resultado de la satisfacción sexual que propugnaba Freud. Para Fromm, es un error sobrestimar la influencia de Freud, porque hechos clínicos obvios muestran que los hombres y las mujeres que dedican su vida a la satisfacción sexual sin restricciones no son felices, porque el proceso va en sentido contrario: “la felicidad sexual es el resultado del amor“.
El autor prefiere referirse al psicoanalista H.S.Sullivan y a su definición de amor:

El Amor comienza cuando una persona siente
que las necesidades de otra persona
son tan importantes como las propias
 

Un análisis de la teoría del amor absolutamente brillante, a pesar de estar condensado en pocas páginas, que acaba destacando que los cuatro elementos comunes a todas las formas de amor son:

  • cuidado: el amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de quien amamos
  • responsabilidad: un acto verdaderamente voluntario por responder a las necesidades de otro ser humano
  • respeto, en el sentido de preocuparse porque la otra persona crezca y se desarrolle tal cuál es, no como yo quiero que sea… El respeto solo existe sobre la base de la libertad.
  • y conocimiento, porque no es posible respetar a una persona sin conocerla. El amor es un acto de fusión activa en otra persona.

 
En el acto de amar, de entregarse,
en el acto de penetrar en la otra persona,
me encuentro a mí mismo, me descubro,
nos descubro a ambos, descubro al hombre.

 
La práctica del amor
No es posible dar recetas del tipo “cómo amar de forma perfecta”, porque amar es una experiencia personal que solo podemos vivir en primera persona. Por ello, solo es posible recordar que la práctica de cualquier arte tiene ciertos requisitos:

  1. disciplina: nunca haré algo bien si no lo hago de forma disciplinada. ¿Cómo se practica la disciplina? Un modo simple es levantarse temprano, no entregarse a lujos innecesarios y trabajar mucho… si, en el amor también;
  2. concentración es condición indispensable para el dominio de un arte. En nuestra cultura, la concentración es algo raro, hacemos muchas cosas a la vez, nos desconcentramos con facilidad,… y la concentración es necesaria para dominar el arte de amar. Si Fromm creía que las personas se distraían con enorme facilidad en 1959, estoy convencida de que hoy consideraría este punto aún más importante. Hay que aprender a concentrarnos en aquello que hacemos, sea escuchar música, hablar con una persona o contemplar un paisaje. Estar concentrado significa vivir plenamente en el presente, en el aquí y el ahora y no pensar en la tarea siguiente;
  3. paciencia: si aspiramos a obtener resultados rápidos, nunca aprenderemos un arte. Hay que tener paciencia
  4. preocupación suprema por el dominio del arte, por querer hacerlo extraordinariamente bien.

 
Y acaba destacando que la gente capaz de amar, en el sistema actual, constituye la excepción, el amor es un fenómeno marginal en nuestra sociedad, afirma Erich Fromm, quien considera que el espíritu de una sociedad capitalista es incompatible con el amor. Para que el amor se convierta en un fenómeno social y no en una excepción marginal, nuestra estructura social necesita cambios importantes y radicales. La sociedad debe organizarse de tal forma que la naturaleza social y amorosa de la persona no esté separada de su existencia social, sino que se una a ella.
Si el amor es la única respuesta satisfactoria al problema de la existencia humana, entonces toda sociedad que excluya el desarrollo del amor, a la larga, perece a causa de su propia contradicción con las necesidades básicas de la persona.
Un libro brillante. Sin recetas fáciles para convertirnos en maestr@s en el arte de amar, pero con argumentos muy sólidos y con reflexiones muy potentes para hacernos detener un momento a reflexionar sobre la importancia del amor en nuestra vida y en nuestra sociedad.
 

“El amor intenta entender, convencer, vivificar.

Por este motivo, el que ama se transforma constantemente.

Capta más, observa más, es más productivo. Es más él mismo.”

Erich Fromm