El futuro también se decide en femenino
El 8 de marzo es una fecha de reconocimiento, pero también una pausa necesaria para reflexionar. Una fecha para mirar con más atención dónde estamos y hacia dónde queremos avanzar en términos de igualdad.
Esta semana tuve la oportunidad de hablar de ello en una entrevista en RTVE 24 horas, dedicada a analizar las desigualdades que no se ven.

En esa conversación surgieron muchas ideas, pero hoy me gustaría detenerme en algunas especialmente relevantes.
En los últimos años hemos avanzado en igualdad, y es importante reconocerlo. Sin embargo, la velocidad a la que lo hacemos sigue siendo demasiado lenta. El último informe global muestra un pequeño progreso: el índice de cierre de la brecha de género ha pasado del 68,4 % al 68,8 %. Un avance real, sí, pero todavía demasiado tímido.
Al mismo tiempo, los datos siguen mostrando algo importante: muchas de las desigualdades actuales ya no son visibles a primera vista.
No siempre aparecen como barreras explícitas.
Con frecuencia se manifiestan en forma de inercias, normas no escritas o sesgos que se han ido normalizando con el tiempo. Sesgos que, por haberse vuelto habituales, a veces dejamos de cuestionar.
Un dato ayuda a comprender bien esta invisibilidad: cada día se realizan en el mundo más de 16.000 millones de horas de trabajo de cuidados no remunerados. Son horas que no aparecen en el Producto Interior Bruto (PIB), porque los sistemas económicos tradicionales no han considerado históricamente este trabajo dentro de los indicadores de valor económico.
La consecuencia es evidente: una parte esencial del funcionamiento de nuestras sociedades sigue siendo invisible desde el punto de vista estadístico y económico. Y una mayoría abrumadora de esas horas las realizan mujeres y niñas.
La necesidad de cambiar
Cada vez más organizaciones están empezando a mirar la igualdad desde una perspectiva diferente.
Las organizaciones más avanzadas saben que la igualdad es más que una cuestión social. Es también una cuestión estratégica.
Cuando los espacios de decisión incorporan diversidad real —de experiencia, de mirada y también de género— las decisiones son más completas, más innovadoras y más sostenibles.
Un reto primordial
Por ello, uno de los retos más importantes de los próximos años será algo aparentemente sencillo: hacer visible lo que todavía permanece invisible.
Medir mejor.
Entender mejor.
Decidir mejor.
Ojalá cada vez dispongamos de más datos rigurosos que nos permitan comprender mejor lo que sucede en términos de igualdad.
Ojalá empecemos a medir aquello que durante mucho tiempo no se ha medido.
Ojalá cada vez sea menor la distancia entre la brecha real y la brecha que percibimos.
Ojalá sigamos avanzando hacia organizaciones más justas y también más competitivas.
Porque cuando ampliamos el espacio para el talento, ampliamos también las posibilidades de un futuro mejor.
El futuro también se decide en femenino.
Feliz Día Internacional de la Mujer a todas las mujeres que, cada día, con vuestro talento, trabajo y mirada, contribuís a construir ese futuro,
y gracias por leerme un día más -hoy te dejo una canción que me ha compartido mi hija y que me parece maravillosa-.
Comentarios recientes