Entrena tu atención
lo bueno no hace ruido
Semana maravillosa en Madrid, empezando una nueva edición de mi programa para mujeres profesionales. Durante estos días, ha habido un concepto que he repetido varias veces, porque me parece tremendamente interesante y que debemos tenerlo en cuenta.
Tu cerebro tiene una misión muy concreta: protegerte.
Por eso detecta riesgos antes que oportunidades, errores antes que aciertos y amenazas antes que motivos para celebrar.
Desde el punto de vista evolutivo tiene todo el sentido. Nuestros antepasados que prestaban atención a los peligros tenían más probabilidades de sobrevivir que aquellos que se distraían contemplando una bonita puesta de sol.
El problema es que aquello que fue muy útil para sobrevivir durante años y años puede que no sea tan útil para vivir hoy.
Porque mientras tu atención se queda atrapada en lo que falta, en lo que preocupa o en lo que no salió como esperabas, muchas cosas buenas pasan desapercibidas.
Y no porque sean pequeñas.
Un proyecto que avanza, una persona que te quiere, una conversación que te hizo sentir bien, una decisión valiente que tomaste hace meses y cuyos resultados empiezan a aparecer ahora…
Lo bueno suele estar ahí, cerca de ti.
Simplemente no hace ruido.
La psicología lleva décadas estudiando lo que se conoce como sesgo de negatividad: la tendencia natural del cerebro humano a prestar más atención a los acontecimientos negativos que a los positivos. Un comentario crítico suele pesar más que varios elogios. Un error puede ocupar más espacio mental que una larga lista de aciertos.
Y es algo que debes tener en cuenta, porque No es una decisión consciente. Se trata de una ‘configuración de fábrica’.
Por eso entrenar la atención se ha convertido en una de las habilidades más importantes para el bienestar, el liderazgo y la calidad de tus decisiones.
Entrena tu atención
Entrena tu atención para hacerle notar todo lo positivo que ocurre en tu vida.
Y no se trata de ignorar los problemas, sino que se trata de no vivir exclusivamente en ellos.
Por si te animas, te sugiero cuatro formas de recordarle lo bueno a tu cerebro
1.
Haz balance completo, no parcial
Cuando algo sale mal, solemos analizarlo al detalle.
Cuando algo sale bien, solemos pasar rápidamente a lo siguiente.
Piensa en tu última semana.
Probablemente recuerdes con facilidad aquello que te preocupó, lo que quedó pendiente o la conversación incómoda que tuviste.
Pero ¿cuánto tiempo has dedicado a pensar en aquello que funcionó?
Haz el ejercicio de revisar la realidad completa. No solo los problemas, sino también los avances.
No solo lo que falta, sino también lo que ya has conseguido.
La realidad suele ser mucho más equilibrada de lo que tu mente te hace creer.
2.
Celebra antes de correr hacia la siguiente meta
Las personas exigentes tienen una habilidad extraordinaria para conseguir objetivos. Y una habilidad igualmente extraordinaria para normalizar sus logros.
Consiguen algo, y ya están pensando en lo siguiente.
El resultado es una sensación permanente de insuficiencia. Como si la línea de llegada se moviera constantemente unos metros más adelante.
Necesitas reconocer tus logros y celebrarlos.
3.
Haz visibles las evidencias positivas
Tu cerebro recuerda mejor aquello que ve repetidamente.
Por eso los problemas suelen ocupar tanto espacio: pensamos en ellos una y otra vez.
¿Qué ocurriría si hicieras lo mismo con las evidencias positivas?
Un mensaje bonito. Un comentario de un cliente. Una fotografía de un momento especial…
No subestimes el poder de acumular pequeñas pruebas de que también están pasando cosas buenas.
4.
Pregúntate una cosa al final del día
Antes de dormir, hazte una pregunta muy sencilla:
¿Qué ha ido bien hoy? Y no hace falta que sea algo extraordinario, sino que, cuanto más cotidiano sea, mejor.
Esta práctica tan simple ayuda a entrenar tu atención y a equilibrar la tendencia natural de tu cerebro a centrarse únicamente en lo que falta.
Si sigues estas pautas, con el tiempo, empiezas a ver más cosas buenas no porque haya más, sino porque has aprendido a detectarlas.
La calidad de tu vida depende, en parte, de la calidad de tu atención
Hay personas que viven rodeadas de motivos para sentirse agradecidas y apenas los notan. No seas una de ellas.
Por supuesto, no ignores los problemas ni minimices las dificultades. Pero tampoco olvides todo lo demás. Porque mientras tu cerebro sigue intentando protegerte, hay una parte de la realidad esperando ser reconocida.
Y merece tu atención.
Porque tal vez tienes muchas más cosas positivas en tu vida de las que eres consciente.
Feliz semana. Hoy te doy las gracias por leerme con esta canción
.
.
Comentarios recientes