Cuando te falta energía
Hábitos para sentirte mejor
Semana de calor extremo. Temperaturas de récord en muchos puntos de Europa, incendios que vuelven a recordarnos la fragilidad de nuestro entorno, días muy pesados y noches en las que descansar bien se convierte casi en un lujo. Cuando el cuerpo pasa días intentando adaptarse a condiciones así, es normal sentir que la batería se descarga más rápido de lo habitual.
La semana pasada te hablaba de ladrones de energía, esas pequeñas fugas que nos desgastan. Pero identificar el problema es sólo el primer paso. La buena noticia es que también existen hábitos sencillos, respaldados por la ciencia, que pueden ayudarte a recuperar vitalidad y un plus de energía. De ellos quiero hablarte hoy.
La ciencia lleva décadas estudiando qué hábitos tienen un impacto positivo en nuestro bienestar físico y mental. Y aunque no existen soluciones mágicas, sí existen prácticas sencillas que pueden marcar una diferencia considerable.
La energía no aparece por casualidad. Es el resultado acumulado de tus hábitos diarios.
Estas son cuatro de las estrategias con mayor respaldo científico.
1.
Muévete
Muévete, especialmente cuando menos te apetezca. Puede parecer contradictorio.
Cuando te sientes cansado, lo último que suele apetecerte es hacer ejercicio. Sin embargo, numerosos estudios muestran que la actividad física regular contribuye a aumentar la vitalidad, mejorar el estado de ánimo y reducir la sensación de fatiga.
No hace falta entrenar horas.
Caminar, subir escaleras, hacer ejercicio moderado o simplemente moverte más durante el día puede tener un impacto muy positivo.
No siempre te mueves porque tienes energía. Muchas veces tienes energía porque te mueves.
2.
Prioriza el sueño
Si el sueño apareciera hoy en el mercado, seguramente sería considerado el suplemento de productividad más eficaz jamás descubierto.
Dormir bien mejora la atención, la memoria, la capacidad de tomar decisiones y el rendimiento cognitivo. Por el contrario, la falta de sueño reduce significativamente nuestra capacidad de concentración y aumenta la fatiga mental.
Sin embargo, muchas personas siguen durmiendo poco o mal.
Dormimos menos para tener más tiempo. Lo que olvidamos es que después utilizamos ese tiempo con una versión peor de nosotros mismos.
Cada hora que le robas al sueño te pasa factura al día siguiente con intereses.
3.
Cuida tus relaciones
La energía también tiene una dimensión emocional.
Uno de los hallazgos más consistentes de la investigación sobre bienestar es que la calidad de nuestras relaciones influye enormemente en nuestra felicidad, nuestra salud y nuestra calidad de vida (Universidad de Harvard).
Seguro que sabes que es real. Hay conversaciones que te agotan. Y hay personas con las que compartes una hora y sales sintiéndote mejor.
Las relaciones saludables son una de las formas más infravaloradas para mejorar tu energía.
4.
Haz pausas reales
Vivimos en una cultura que premia la ocupación constante.
Trabajamos durante horas, revisamos mensajes mientras comemos y aprovechamos cualquier espera para mirar el móvil.
El problema es que el cerebro necesita espacios de recuperación.
Además, la investigación sobre multitarea muestra que cambiar constantemente de foco tiene un coste cognitivo importante y reduce nuestra eficiencia mental.
Por eso las pausas son tan importantes. Pero cuidado, una pausa no consiste en cambiar de tarea o abrir una red socia en tu móvil. Para conseguir una verdadera recuperación, debes reducir estímulos. Algo como, dar pequeños paseos entre bloques de trabajo, relajarte unos minutos de las pantallas o respirar conscientemente durante un par de minutos.
No toda pausa recupera. Algunas solo cambian una fuente de ruido por otra.
¿Por dónde empezar?
Así que, ya ves, hay formas fáciles de subir tu nivel de energía. Hábitos sencillos para incorporar a tu día a día.
Mi consejo es escoge uno y empieza ya.
Piensa que tu nivel de energía depende de lo que haces. Tu energía no depende únicamente de tu genética, de tu edad o de tus circunstancias.
Una parte importante de cómo te sientes depende de las decisiones cotidianas que tomas sobre tu descanso, tu atención, tu actividad y tus relaciones.
Tu energía de hoy es el resultado de lo que llevas semanas haciendo. Y tu energía de mañana dependerá de lo que decidas hacer a partir de hoy.
Porque ya sabes que no puedas eliminar todas las fuentes de estrés ni controlar todo lo que sucede a tu alrededor, pero sí puedes construir hábitos que te ayuden a recargar.
¿Por dónde empiezas?
Después de hablar de cómo recuperar energía, aquí tienes una forma muy agradable de empezar a recargar. Hoy te dejo esta canción para darte las gracias por leerme y desearte una feliz semana.
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