Hacerse mayor no es tan terrible
Durante años he escuchado, de forma más o menos explícita, que el paso del tiempo juega en tu contra. Que envejecer es perder -energía, salud, ganas … -. Pero, con el paso de los años, no todo empeora y lo demuestra la evidencia científica. Hacerse mayor no es tan terrible.
Y es que con el tiempo, empiezas a entender(te).
Entiendes mejor lo que importa y, sobre todo, lo que no. Aprendes a reducir complicaciones. Te vuelves menos dependiente de lo que piensan los demás. Aprendes a leer mejor algunas situaciones, porque ya no reaccionas desde la emoción inmediata, sino desde una experiencia que te da perspectiva.
La edad te aporta seguridad.
Desarrollas una forma más sofisticada de inteligencia emocional. Por supuesto, no es porque sientas menos, sino porque gestionas mejor lo que sientes. Reconoces patrones, anticipas consecuencias, eliges con más intención. Y eso, es una ventaja extraordinaria.
Dejas de perseguir versiones idealizadas de quién “deberías ser” y empiezas a ser quien realmente eres.
Y todo ello se refleja en la curva de la felicidad en U, estudiada en economía del comportamiento y psicología. La curva de felicidad en U nos muestra que el bienestar humano tiende a ser elevado en la juventud, disminuye constantemente hasta alcanzar su punto más bajo en la mediana edad (aproximadamente alrededor de los 50 años) y vuelve a aumentar después de los 50-60 años, alcanzando niveles altos en la vejez.
Dicho de otra forma, con los años, vuelves a estar mejor.

Por eso, cuando la curva de la felicidad vuelve a subir, no es casualidad.
Valora tu edad como un activo
Por ello, lo mejor es valorar tu edad en positivo.
1 .
Identifica qué ganas con la edad
En lugar de preguntarte qué estás perdiendo con el paso del tiempo, empieza a identificar qué estás ganando. Hazlo de forma concreta: ¿tienes más criterio? ¿decides mejor? ¿gestionas mejor la incertidumbre?
2.
Tu edad es un activo estratégico
Recuerda utilizar tu experiencia como activo estratégico. No la minimices. Ponla en valor en tus decisiones, en tus conversaciones y en tu posicionamiento profesional.
3.
Suelta lo que no te aporta
Y, por último, permítete soltar. Expectativas irreales, comparaciones innecesarias, personas complicadas …
Tu edad en positivo
Con los años no todo es perder, porque también ganas criterio, claridad y bienestar. Empiezas a decidir con más intención y menos inercia, a diferenciar lo urgente de lo importante y a poner tu energía donde realmente tiene sentido.
Te entiendes mejor, te exiges de otra manera y construyes desde la coherencia. Por eso, hacerse mayor no es tan terrible… será cuestión de poner en valor los puntos positivos.
Gracias por leerme,
feliz semana
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