Emprender cualquier acción en nuestra vida requiere de un fuerte sentido de la iniciativa. No puedo hablar de la actitud emprendedora sin hablar de tener iniciativa,
porque no es cuestión de querer que las cosas pasen…
sino de HACER que las cosas pasen.
La iniciativa es muy necesaria, debes ser consciente de que puedes construir tus propias opciones. Y para crear tus propias opciones, es necesario pasar a la acción, porque debes impulsarlas… ¿te atreves? Para atreverte deberás confiar en ti.
La autoconfianza es un pilar fundamental en nuestro equilibrio emocional. La autoconfianza puede ser un motor que te impulse a perseguir tus metas, que te aporte seguridad y valor para afrontar los problemas y te permita la iniciativa necesaria para arrancar nuevos proyectos.
Debemos, pues, esforzamos por mejorar nuestra autoconfianza.  Algo que, a la mayoría, nos resulta complicado. Se nota en muchos pequeños detalles. Por poner un ejemplo, hace pocos días, tras una sesión de formación que dí para emprendedoras, me felicitaron y me dijeron que les había encantado cómo enfocaba el tema. Me encontré a mi misma en la sala, ante mis alumnas, absolutamente incapaz de aceptar el halago, diciendo lo típico de “qué va, sois muy diplomáticas… “. Reconozco que este tipo de comentarios me hacen muy feliz, pero me incomoda no saber qué contestar. ¿Por qué no somos capaces de aceptar un piropo?
Probablemente es un tema cultural. Nos han inculcado un concepto de modestia que acaba por minar nuestra autoestima. Conocemos muy bien nuestros defectos, pero ¿por qué no conocemos nuestras fortalezas?
Activa la autoconfianza
¿Cómo vas tener una actitud emprendedora si no confías en ti? El sentido de la iniciativa no se activa si no hay autoconfianza. Por ello, te propongo activar tu autoconfianza a través de 5 sencillos pasos.

  • Haz una lista de lo que haces bien:  te machacas recordando las críticas o las cosas que haces mal y te olvidas de recordar tus puntos fuertes y tus fortalezas. Dale la vuelta.  Busca dónde anotar y haz una lista de lo que haces bien. Si te cuesta completarla  -es probable que te ocurra- pide ayuda, a tus amigos, a tu familia, a gente que trabaja contigo,… te sorprenderás de lo que dicen de ti y vas a tener que reconocer que es cierto. Cuando tengas la lista, recuérdala.
  • Acepta elogios.   Muchas personas encontramos difícil aceptar un elogio. Pero debemos aprender a aceptarlo, porque un elogio es un regalo que nos ofrece la persona que elogia. Cuando alguien te felicite, respira y simplemente di “gracias” a la persona que te ha elogiado. Recuerda decirlo con una sonrisa sincera. Si elogian algo que has hecho bien, por lo que te has esforzado, sabes que el elogio es merecido.
  • Prémiate:  Premia tus avances y tus logros. ¿Cómo? Empieza por pensar en pequeñas cosas agradables que te hacen sentir bien. No se trata de poner grandes cosas, sino pequeños placeres cotidianos, del tipo irme a correr una hora, desconectar un rato para escuchar música sin interrupciones, ir a darme un masaje,…  Estos premios son los que debes concederte cada vez que logres hacer algo que querías hacer. Plantéate pequeños objetivos, pasos que te van llevando a conseguir lo que quieres y asegúrate de premiarte con cada paso conseguido. Lo ideal es escribirlo. Si escribes hoy los pasos que debes seguir para llegar a tus objetivos, es mucho más fácil realizar el seguimiento de tus objetivos y te permitirá premiarte con cada paso conseguido. Reconozco que yo soy una maniática de las listas, lo apunto todo… creo que es un hábito que adquirí en mi época en Arthur Andersen, con las famosas listas de TO DO. Pero es que, si no lo anotas, es fácil que no valores lo que vas consiguiendo y te parezca siempre que te queda todo por hacer. Escribe lo que debes hacer y verás como ayuda el ver que lo has conseguido. La motivación es fundamental en el logro.
  • Acuérdate de ti: está bien preocuparse por los demás, vivir para tu familia, ayudar a tus hijos, apoyar a los amigos… pero si siempre estás pendiente de los demás y de satisfacerles corres un riesgo: de insatisfacción, como comentaba la maravillosa Yolanda Sáenz de Tejada  “un día, nos damos cuenta de que solo damos y no recibimos…”   No permitas que eso pase, hay momentos para dar y momentos para recibir.  Piensa también en ti. Para ocuparte de los demás, primero debes ocuparte de ti mism@.
  • aprende a gustarte:   deberíamos aprender del mundo de los niños… los niños se gustan. Ven sus virtudes. Se encuentran guap@s. Sin embargo, los adultos, en algún momento dejamos de gustarnos.  Piensa,  ¿en qué momento dejaste de gustarte?   En algún momento de tu vida dejaste de poner una sonrisa para la foto y empezaste a esconderte, dejaste de mirar cómo sonríes ante el espejo…   Probablemente porque te dijeron que eso no se hace, porque criticaron tu coquetería, porque te hicieron creer que eso no está bien…

 
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Yo me di cuenta hace relativamente poco tiempo. Cuando me hice mi página web, debía poner una foto mía. Busqué fotos y descubrí que hacía tiempo que no tenía, salía solo en fotos con mis peques, en fotos de grupo… Habían pasado unos años en los que Marta por sí sola no estaba. Porque hay etapas en las que solo te preocupas de los demás y te olvidas de que tú también existes. Y creo que no soy la única a quién le ha pasado.
Modo sonrisa ON
Decide tú mism@ si vas a poner sonrisa en la foto. Es más, decide tú mism@ cuándo te tomas una foto. Levanta la cámara y sonríe, porque sí, porque te apetece, sin cortarte… y mira la foto, porque vas a descubrirte.
Porque después de unos años sin verte, seguro que vas a encontrar más arrugas o más ojeras, pero vas descubrir también que tienes los ojos bonitos, o que te gusta tu sonrisa, o… ¡qué sé yo!, que con arrugas molas más de lo que creías.
Un consejo… cambia el chip. Deja a los demás que digan lo que quieran. Como dice mi querido amigo Miguel Irisarri, no hacemos muchas cosas porque vivimos condicionados por lo que piensan los demás de nosotros… y no deberíamos. Si quieres hacer algo, sé valiente e inténtalo. Mírate, conócete, hazte un selfie, hazte muchos… sonríe y enamórate de ti !
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