SOBRECARGA DE TRABAJO

Cuándo activar la alarma y 4 claves para actuar

 

Semana intensa, con una formación de la mano de APD para un equipo directivo de una compañía del sector energético, con sesiones de coaching, clases en la universidad y trabajando en la nueva edición del programa de liderazgo femenino. Y también con varias entrevistas en medios de radio y televisión- a los que agradezco que den difusión a la información objetiva sobre la situación actual en ese ámbito- para hablar de mi informe “Mujer y liderazgo 2023”, dirigido desde OBS Business School.

Comparto la última entrevista, realizada en TV Castilla La Mancha para profundizar sobre el informe.

Link a la entrevista

 

Conseguir hacer todo eso implica un horario extenso. Mi trabajo arranca a las 8 h. y termina muchos días a las 22 h. Después de unos meses trabajando también los sábados -dando clase en Madrid hasta las 19.30 h y llegando a Barcelona a la 1 h de la madrugada- me siento un poco cansada. No es una queja, porque me encanta lo que hago, pero soy consciente de que no es posible mantener esta sobrecarga de trabajo siempre. La propia palabra ya da pistas… “sobrecarga” no debería algo habitual.

 

Cuando la sobrecarga aparece en tu vida…

A veces no te das cuenta de cómo va aumentando paulatinamente tu trabajo. Se van añadiendo nuevos proyectos, te piden más temas, proyectos que requieren más horas, no sabes decir que “no”, … y poco a poco tu jornada laboral va aumentando. Más horas de trabajo cada día. Hasta que llega un momento en que los fines de semana también necesitas trabajar. Es una rueda que no para de crecer.

Cuando la palabra “workalholic” empieza a sonar en tu cabeza, o alguien te la insinúa, es posible que debas preguntarte si es hora de activar la alarma.

 

¿Cuándo activar la alarma?

No sé en qué momento exacto se sobrepasa el límite que separa lo que es razonable de lo que no lo es, pero está claro que existen algunos síntomas que te muestran cuando algo no está bien.

Falta de energía

En ciertos momentos del día notas que te falta energía y una sensación de cansancio suele acompañarte.

Te cuesta desconectarte del trabajo

Sigues pensando en el trabajo cuando terminas, cuando estás comiendo, o por la noche. No puedes desconectar totalmente del trabajo.

Estrés constante en el trabajo

Sientes mucha presión cuando estás trabajando, con un nivel de estrés elevado de forma casi continua.

Sentir que no puedes llevar tu vida normal debido a las horas que dedicas al trabajo

Sientes que no puedes hacer lo que hacen otras personas, como descansar los fines de semana, o hacer vacaciones… El trabajo absorbe buena parte de tu vida.

Sentirte desconectado de tu entorno

Notas que no dedicas tiempo a las relaciones sociales y/o familiares, que nunca encuentras el momento en tu agenda para quedar con nadie.

Duermes mal y/o tienes bruxismo

No descansas bien por la noche. Es posible que te quedes dormido en cuanto llegas a la cama, pero te despiertas por la noche pensando en temas de trabajo y te cuesta volver a dormir y/o notas que has estado apretando los dientes mientras dormías (bruxismo).

Notas que la situación se eterniza

Te vas diciendo mentalmente que es algo temporal y te has dicho ya que “esto se normalizará en Navidad”, luego que “esto terminará en Semana Santa”, …. Sientes que vas “chutando el balón hacia adelante”, sin solucionarlo y dudas sobre si te estás autoengañando.

 

Si te identificas con 2 o más de estos síntomas, es muy probable que hayas llegado a ese punto en el que hay que activar la alarma.

El trabajo es importante, pero la calidad de vida y la salud también lo son, por lo que a veces conviene poner un poquito de orden en tu vida profesional.

 

Tres claves para afrontarla

No hay una fórmula mágica para solucionar la sobrecarga de trabajo, pero hay algunas pautas que te pueden ayudar a gestionarla. Te sugiero estas 3 claves.

 

1.

Analiza qué estás haciendo actualmente

Analiza y resume el trabajo que estás haciendo actualmente. En qué estás trabajando, cuánto tiempo dedicas a cada tema, qué tareas te consumen más tiempo, cuáles son las más importantes, qué tareas ocultas haces, … Sitúa bien el punto en el que te encuentras.

Según el Índice de la anatomía del trabajo de Asana (encuestaron a más de 10 000 personas en todo el mundo), las actividades secundarias ocupan el 60% del tiempo de los trabajadores del conocimiento – como por ejemplo reuniones no prioritarias, comunicaciones acerca del trabajo, cambiar entre aplicaciones, gestionar el cambio de prioridades-.  Por ello, es bueno para de vez en cuando y ver a qué dedicas tu tiempo.

2.

Pregúntate cuáles son tus objetivos

A partir de la información que has esquematizado en el punto anterior, pregúntate cuáles de los temas de esa lista son realmente importantes y cuáles están entre tus objetivos prioritarios.

Recuerda qué es lo que quieres conseguir y, en consecuencia, en qué debes trabajar. Conecta tu trabajo con tus objetivos. Reduce el tiempo que dedicas a los pormenores.

3.

Crea tu plan de acción

Después de parar un poco y con toda esta información frente a ti, vas a ver claro qué debes hacer: qué debes priorizar, qué debes eliminar y cómo debes organizar idealmente tu día.

Crea tu plan de acción en base a tus prioridades, tus objetivos y tus posibilidades.

 

Parar para “afilar la sierra” y trabajar estas 3 claves pueden ayudarte mucho.

La sobrecarga de trabajo se ha convertido en algo más habitual de lo que debería ser. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado el agotamiento como un fenómeno ocupacional y es un problema en auge.

No permitas que la sobrecarga de trabajo se instale en tu vida… identifícala y pasa a la acción

Será cuestión de gestionarla. Y de pulsar “pausa” de vez en cuando. Así que, aprovecha el día, te deseo un feliz domingo y te doy las gracias por leerme una vez más.

 

Por cierto, en el plan de acción no puede faltar tiempo para escuchar música…

la canción de la semana: “Beso” de Rosalía y Rauw Alejandro

 

 

Ya yo necesito otro beso …

uno de esos que tú me das

 

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