Aunque tú no lo sepas, llevas a un emprendedor dentro de ti.
¿Te suena extraño? Pues no debería. Párate a pensar un minuto y verás como es cierto.
Vamos a ir hacia atrás en el tiempo… cuando empezaste a ir al cole, ¿qué era lo que ya sabías hacer?  Si reflexionas un poco, te darás cuenta de que muchas cosas. Ya sabías hablar, caminar, sonreír, mirar…  también tenías creatividad, altas dosis de creatividad porque dibujabas, pintabas -ya sabes, los niños siempre están dispuestos a dibujar lo que sea-,  y tenías imaginación… para inventarte historias o para proyectar lo que podías hacer “de mayor”.
En tu paso por la escuela, te fueron dando contenidos para formarte en diferentes habilidades: la habilidad matemática, la habilidad lingüística, la habilidad de utilizar las TIC,… por eso, hoy, eres capaz de solucionar problemas matemáticos, de leer y escribir o de utilizar el ordenador.
Sin embargo, la educación probablemente no se preocupó de desarrollar esa creatividad que ya tenías. No se preocupó de mantener la curiosidad innata que estaba dentro de ti, cuando te hacías mil preguntas… Pasaste a memorizar la respuesta única a las preguntas que te formulaban, cuando lo importante es no dejar nunca de hacerse preguntas.  No se dedicó a desarrollar tu habilidad emprendedora. Pero esto no quiere decir que no tengas esa actitud emprendedora dentro de ti.
La actitud emprendedora está dentro de las personas, siempre ha existido. Gracias a ella, la humanidad ha evolucionado a lo largo de la historia. Nacemos con actitud emprendedora, se trata de no apagarla.
El mundo está cambiando y la actitud emprendedora ya ha pasado a ser una competencia obligatoria en educación. Se ha demostrado la necesidad de formar a personas con mayor iniciativa emprendedora. Porque la actitud emprendedora es algo que se puede entrenar. Tú no naciste sabiendo matemáticas, sin embargo hoy sabes matemáticas, porque te entrenaron para ello.
Si has desarrollado tu habilidad matemática… también puedes desarrollar tu habilidad emprendedora, te lo aseguro. Lo he visto en mis alumnos, en los asistentes a mis talleres… es cuestión de conocer las claves de esta habilidad. La actitud emprendedora se puede entrenar.
Atrévete a hacer aquello que quieres hacer y deja que salir lo que está dentro de ti. Tener actitud emprendedora es una actitud ante la vida, no es crear una empresa. La actitud emprendedora es la que te impulsa a imaginar cosas nuevas, la que te da el coraje  para dar el primer paso en lo que quieres hacer y la que te obliga a hacerte siempre preguntas… Es una actitud que sirve para aquellos que quieren impulsar su propio proyecto emprendedor, pero también es una actitud necesaria dentro de las empresas, y una actitud imprescindible en tu vida. Y, si, de acuerdo, puede ser que tu actitud sea muy emprendedora o puede ser que solo “un poquito” emprendedora… pero te aseguro que tu actitud emprendedora no es cero.
Una enfermera publicó cuáles eran las 5 cosas de las que la gente se arrepiente más antes de morir.  El lamento más habitual es  “desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo… no la vida que otros esperaban de mí”.  Al hacer balance de su vida, muchas personas descubren que sus proyectos se han quedado por hacer. No se han atrevido a impulsar lo que querían hacer y lo descubren demasiado tarde. No permitas que esto te ocurra. Escucha tu voz interior y atrévete. Atrévete a tener una actitud emprendedora.
Porque hay mucho dentro de ti, aunque tú no lo sepas…