EL RUIDO DEL MUNDO
Informarte sin perder el control
Semana de vuelta a la normalidad. Enero ha empezado con fuerza: nuevos proyectos, muchas ganas, ideas que se acumulan.
Y, sin embargo, algo me está distrayendo más de lo habitual.
La actualidad internacional irrumpe con fuerza en el día a día. Conflictos que se encadenan, avances tecnológicos vertiginosos, tensiones políticas constantes, alertas climáticas cada vez más frecuentes. Da la sensación de que el mundo ha acelerado en los últimos meses. Y con él, la cantidad de información que recibimos.
Información necesaria, sin duda.
Pero también información que nos mantiene en alerta permanente.
Vivimos en un contexto en el que estar informadas se confunde con estar siempre atentas. El problema no es informarte. El problema es hacerlo sin filtros, sin pausa y sin conciencia del impacto que todo eso tiene en ti
Cuando la información te estresa
Desde la psicología cognitiva sabemos que el cerebro humano no está diseñado para procesar estímulos constantes de alta carga emocional.
De hecho, un estudio publicado en Health Communication por Garfin, Silver y Holman (2020) demostró que la exposición repetida a noticias negativas —especialmente en contextos de crisis— se asocia con mayores niveles de estrés y síntomas físicos de cansancio, incluso cuando la amenaza no es directa. Diversas entidades se siguen haciendo eco del mismo, porque “el consumo excesivo de noticias negativas aumenta los síntomas de ansiedad y depresión”.
Cuando consumes noticias sin la debida distancia, no sólo recibes información, sino que la incorporas emocionalmente. Y eso puede llevarte a tres lugares poco deseables: la ansiedad constante, la indiferencia defensiva o el cinismo como mecanismo de protección.
Informarte sin perder el equilibrio: tres prácticas concretas
No podemos desconectarnos del mundo, está claro.
No se trata de desconectarte del mundo, sino de relacionarte con la información de forma más consciente y sostenible.
Te sugiero tres prácticas que pueden ayudarte a informarte sin perder el equilibrio:
1.
Delimita cuándo y cómo te informas
No es lo mismo elegir informarte que hacerlo por inercia. Decide conscientemente cuándo lees o ves noticias y desde qué fuentes. Evitar el consumo fragmentado y constante reduce la sensación de amenaza continua y te devuelve sensación de control.
2.
Observa cómo te afecta lo que lees
Después de informarte, reflexiona sobre ello.
A veces es bueno preguntarte ¿qué me está pasando ahora mismo? Nombrar la emoción —inquietud, enfado, tristeza, impotencia— activa procesos de regulación emocional. No es debilidad; es alfabetización emocional.
3.
Diferencia entre lo que puedes y no puedes controlar
La sobreexposición informativa suele activar una falsa sensación de responsabilidad global: como si estar al tanto de todo implicara poder —o deber— responder a todo. Este mecanismo, lejos de hacernos más comprometidas, nos desgasta. Confundimos conciencia con carga.
Aprender a distinguir entre la información que te permite actuar —decidir, posicionarte, contribuir de forma concreta— y aquella que solo añade ruido mental es una forma de autocuidado cognitivo. No todo lo que ocurre en el mundo requiere tu atención sostenida ni tu implicación emocional directa.
Aceptar los límites de tu control no es indiferencia; es madurez. Es elegir dónde poner tu energía, sabiendo que solo desde ahí puedes mantener claridad, criterio y capacidad de acción real.
Informarte también es una decisión ética contigo
Estar informado no debería implicar vivir en estado de alarma permanente. Cuidar cómo te expones a la actualidad es una forma de responsabilidad personal. Porque solo desde el equilibrio puedes pensar con claridad, decidir con criterio y actuar con sentido.
La próxima vez que abras una noticia, tómala con una cierta distancia.
Empieza por ahí.
Quizás no puedas cambiar la intensidad del mundo,
pero sí la manera en que permites que entre en tu vida.
Y en tiempos de ruido constante,
cuidar tu atención es una forma silenciosa —y poderosa—
de liderazgo personal.
Hoy te dejo la canción que está sonando ahora mismo para darte las gracias por leerme y desearte una feliz semana
.
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