LA IMPORTANCIA DEL CÓMO

 

Semana de trabajo intensivo en nuevos proyectos. Con la ilusión propia de todo lo nuevo, pero con la preocupación por si todo va a salir cómo yo espero, cómo yo quiero. Y es que un nuevo proyecto nunca tiene garantías.

Para mí, cualquier nuevo proyecto empieza con una visión que dibujo. Reconozco que soy muy visual y los esquemas me ayudan a definir mejor lo que voy a hacer. Un nuevo proyecto no se dibuja de hoy para mañana. Es un proceso de tiempo, que conlleva madurar las ideas, probar, ver qué funciona y qué no funciona para ir adaptando.

El proceso en un proyecto sigue una trayectoria de montaña rusa. Siempre se empieza con una fase de euforia, de ilusión por lo que vas a hacer, aunque sabemos que va a ser inevitable que vengan después momentos de bajón, cuando las cosas se tuercen y empiezan a ser más complicadas de lo que habíamos creído en un primer momento. Hay momentos de crisis en los que parece que aquello no va a ser viable, etapas de dudas, … y es que no es fácil.

La semana pasada escribía sobre la importancia del propósito. Una importancia fundamental.

El propósito es la “estrella polar” que guía cualquier proyecto, en tu trabajo o en tu vida. Sin ese propósito es muy difícil conseguir lo que deseas. Y, aunque el propósito es esencial, creo que es relativamente fácil determinar qué quieres y por qué. Esa primera parte de la planificación de tu proyecto -sea cual sea- es algo intrínseco a ti, es algo que llevas dentro, de algún modo.

Sin embargo, ese objetivo, con ese propósito sincero y claro, muchas veces, es difícil de alcanzar. Tienes clarísimo lo que quieres. Lo puedes escribir, cuantificar, detallar … quiero ‘este objetivo’ y está totalmente alineado con mi ‘propósito’. Tu mente lo tiene muy claro, tú sabes muy bien lo que quieres conseguir.

Trazas tu plan de acción, empiezas a trabajar y ¿qué sucede muchas veces? Pues que no consigues los resultados deseados. Estás trabajando, estás haciendo todo lo que te habías marcado, estás siendo constante y… no consigues los resultados que te habías propuesto. Algo muy frecuente, que nos pasa a todos.

Y es que el propósito es necesario para conseguir tus objetivos, pero no es suficiente. Para alcanzar esos objetivos, debes trazar el camino que vas a seguir, debes encontrar el ‘cómo’ y no es algo trivial.

 

Llegar al cómo no es fácil

Cualquier proyecto, para convertirse en realidad, necesita más que unos objetivos claros. Va a necesitar un plan de ruta, muy bien ideado y que sea realmente efectivo. Este ‘plan de ruta’ es el que va a marcar la diferencia entre el éxito y el desánimo por no poder alcanzar tu cima. El camino a los resultados deseados tiene distintas etapas, que se deben ir superando para llegar a la meta.

    1. Hay que trazar un plan de ruta, siempre

¿Cómo llegaré a alcanzar mis objetivos?

Plan específico, con acciones concretas, con fechas límite y con los hitos que debo conseguir perfectamente definidos, para poder hacer el seguimiento periódico de lo conseguido y lo pendiente.

 

    1. Flexibilidad y capacidad de adaptación

A lo largo del proyecto, hay que medir los hitos establecidos, los indicadores que te muestran si estás avanzando o no. Lo ideal es marcar una pauta regular para su revisión (mensualmente, semanalmente,…) y ser disciplinad@ y constante.

Si la respuesta sobre si se cumplen los hitos es un sí, estás en el camino adecuado, tu plan de ruta funciona.

Si la respuesta es un no, debemos cambiar lo que estamos haciendo, puesto que no está dando resultados, pasamos al punto 3.

 

    1. Plantearte si necesitas nuevos recursos para llegar a tus objetivos.

Cuando no consigues resultados, es necesario plantearte preguntas como ‘¿actualmente tengo las habilidades y conocimientos para poder conseguir mis objetivos?’, ‘¿qué conocimientos me ayudarían a enfrentarme mejor al reto?’.

“Las expectativas de la vida dependen de la diligencia. El mecánico que quiera perfeccionar su trabajo, debe pulir bien sus herramientas.”

Confucio

Para conseguir nuevos retos, es necesario disponer de las herramientas necesarias. La necesidad de aprender es una constante, y es importante focalizar el aprendizaje en aquello que precisas en cada momento. 

 

    1. Si, a pesar de todo ello, no consigues resultados, pide ayuda.

Es normal intentar vías que no funcionan y tener que modificar el plan de ruta… cuando lo que haces no funciona, cuando te ves incapaz de llegar a los resultados que buscas, muchas veces es el momento de pedir ayuda, de buscar recursos fuera. En un mundo híper especializado, debemos tener la humildad de aceptar que una área se nos resiste y buscar quién podría tener la llave para abrir esa puerta.  

No podemos pretender hacer solos una travesía de gran dificultad, sin ayuda. Tener elevadas expectativas implica la necesidad de crecer, y ello siempre pasa por aprender, y por tener el apoyo necesario en las áreas que se nos resisten. Es mucho más eficiente invertir en expert@s en aquellas áreas en las que no obtenemos resultados, que pretender hacer solos algo para lo que no estamos preparad@s y en lo que no obtenemos resultados.

 

Ningún proyecto consigue llegar a sus objetivos sin un buen ‘plan de ruta’. 

El propósito es fundamental, pero si no encuentras el cómo hacerlo para llegar a tus objetivos, te servirá de poco.

 

El ‘por qué’ es brillante, el ‘cómo’ es gris

El propósito es la parte que brilla, es la luz … el cómo es la parte pragmática, es más gris, probablemente más pesada. Pero sin ese cómo no llegamos dónde queremos llegar.

El propósito es maravilloso, pero, como siempre, lo que marca la diferencia es HACER. Un gran propósito sin ningún resultado no te llevará a ninguna parte.

Por ello, es necesario el trabajo constante, el probar y adaptar, el recurrir a expertos cuando los precisas,… 

Visualizar cómo puedes conseguir tu objetivo no es fácil, es necesario mucho trabajo, ensayo y error… saber cómo hacerlo es la clave para los resultado, y cuando lo ves, se activa una magia maravillosa, porque empiezas a ver que estás en el camino que te llevará a conseguir lo que deseas.

Hasta que, un día, en un momento cualquiera, empiezas a ver claro el cómo puedes conseguirlo. Ves, con una claridad que no tenías, el camino que debes seguir para hacerlo, el plan que funciona y entiendes por qué otros planes no habían funcionado antes.

Recuerda que lo importante no es planificar, sino hacer… somos grandes planificadores y pésimos ejecutores… la diferencia está en hacer, siempre.

 

Hoy, para terminar, canción energizante … música de anuncio, que versiona el tema ‘Rapper’s Delight’ y que me encanta, para desearte una semana fantástica.

 

 

I said-a hip, hop, the hippie, the hippie
to the hip hip hop-a you don’t stop the rock
it to the bang-bang boogie, say up jump the boogie
to the rhythm of the boogie, the beat

 

 

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