LO QUE PUDO HABER SIDO
Decisiones que cambian tu vida
Hay noticias que nos sacuden. Y la tragedia de esta semana nos ha hecho reflexionar sobre que la vida es mucho más frágil de lo que pensamos.
Algo incomprensible. Y su proximidad con el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, todavía lleva más a reflexionar sobre la vida, sobre quienes ya no están y sobre todo aquello que pudo haber sido.
Viajo mucho en AVE. Forma parte de mi vida profesional, estoy acostumbrada a estaciones, andenes, maletas, horarios que encajar… Subir a un tren se ha convertido en algo tan habitual que apenas le presto atención.
Por eso, cuando conocí la noticia, fue inevitable el impacto.
De hecho, aquel día recibí varios mensajes de personas que me preguntaban si estaba viajando. Mensajes breves, con preocupación, que me hicieron tomar conciencia de lo cerca que podemos sentir una tragedia. Y que te llevan a pensar en cuántas cosas pueden cambiar por una decisión aparentemente insignificante.
Las vidas que no vivimos
¿Alguna vez te has preguntado cómo sería tu vida si hubieras tomado una determinada decisión diferente?
Si hubieras elegido otra carrera. Si hubieras aceptado aquel trabajo. Si no hubieras acudido a aquella cena. Si no hubieras dado ese paso que te costó tanto …
Es sorprendente pensar que algunas de las personas más importantes de nuestra vida llegaron a ella gracias a decisiones que entonces parecían irrelevantes.
Tal vez conociste a tu pareja porque un día de tantos estabas en un lugar concreto. Tal vez tu carrera profesional tomó otro rumbo porque aceptaste una propuesta inesperada. O tal vez una conversación de diez minutos te hizo replantearte algo que llevabas años dando por hecho.
Lo curioso es que casi nunca reconocemos los momentos importantes mientras los estamos viviendo.
Sólo después descubres que aquella pequeña decisión te abrió una puerta que cambió tu vida.
Y entonces te preguntas qué habría pasado si hubieras elegido otro camino.
Es curioso.
El poder invisible de las pequeñas decisiones
Solemos dar mucha importancia a las grandes decisiones: cambiar de trabajo, emprender algo nuevo o empezar una nueva etapa.
Sin embargo, creo que infravaloramos el poder de las decisiones cotidianas.
Decidir escuchar. Atreverte a hacer algo. Dedicar tiempo a alguien. Decir que no. Dar una oportunidad.
Lo veo constantemente en mi trabajo acompañando a personas y organizaciones.
Una profesional que decide confiar en alguien puede cambiar su trayectoria profesional. Una conversación sincera puede transformar una relación. Un pequeño gesto puede modificar el ambiente de todo un equipo.
Porque nuestras decisiones no terminan en nosotros. También influyen en la vida de los demás.
A veces, lo que para nosotros es un gesto de cinco minutos, para otra persona puede convertirse en un recuerdo importante.
Lo que todavía puede ser
Estos días, mientras recordamos a quienes ya no están, puede que sea un buen momento para hacernos dos preguntas.
La primera: ¿qué pequeña decisión cambió tu vida sin que entonces fueras consciente?
Y la segunda: ¿hay alguna decisión que llevas tiempo posponiendo?
Una conversación pendiente. Un cambio profesional. Un sitio nuevo. Una oportunidad que te ilusiona. Algo que siempre dejas para cuando tengas tiempo.
Porque tendemos a vivir como si siempre hubiera un mañana disponible.
Y no siempre está ahí…
Así que, aunque empecé este artículo pensando en lo que pudo haber sido, en las vidas que cambiaron para siempre y en todo aquello que nunca llegaremos a conocer, quiero terminar mirando hacia delante.
Hacia las decisiones que todavía tenemos por tomar, las oportunidades que aún no imaginamos y las historias que nos quedan por vivir.
Porque no podemos cambiar lo que pudo haber sido, pero sí podemos decidir y construir lo que está por venir.
Gracias por leerme un día más. Hoy te dejo una canción para recordar que, a veces, lo más extraordinario de nuestra vida es precisamente aquello que damos por supuesto
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