RUTINAS
Que hacen tu vida mejor
Me encanta que existan momentos especiales. Disfruto de las tradiciones y de ciertas costumbres que dan color a cada momento del año. Me gusta como , al llegar otoño, celebramos la “castañada” y comemos “panellets”. Me ilusiona que, en diciembre, las calles se llenen de luces, árboles y decoración navideña. Me gusta el día de San Juan con su verbena.
También me hace feliz convertir el viernes por la noche en un momento especial, cena tranquila, casi un ritual. Y valoro mucho mi rutina de gimnasio: mis días de body-pump, mis días de salir a correr… forman parte de mi equilibrio.
No te voy a negar que no me entusiasma escuchar el despertador a las 6:30 para ir al gym. Pero la costumbre ya está tan integrada que no me planteo apagarlo y quedarme en la cama. Porque lo que sí me gusta es esa sensación que llega después, salir de la ducha sabiendo que he hecho algo bueno para mi salud.
Las rutinas están profundamente presentes en nuestra vida. Y la moldean más de lo que imaginamos.
El impacto positivo de tus rutinas
Tus rutinas son pequeñas repeticiones que, casi sin darte cuenta, van dibujando quién eres. Porque tu identidad no se define solo por las grandes decisiones, sino por esos gestos mínimos que repites a diario: cómo empiezas la mañana, cómo te hablas, cómo celebras lo cotidiano, cómo cierras el día…
Al final, somos las costumbres que decidimos incorporar.
Cuesta arrancarlas, sí, pero cuando se consolidan tienen un poder enorme: sostienen, ordenan y, poco a poco, te transforman.
Las rutinas tienen un claro impacto positivo.
La neurociencia lo confirma: los hábitos reducen la carga cognitiva y liberan energía mental para lo que realmente importa.
Las investigaciones científicas sobre hábitos coinciden en una conclusión contundente: una gran parte de lo que hacemos cada día no se decide en el momento, sino que se activa de forma automática. Uno de los estudios más significativos en este campo es el trabajo de Rebar et al. (2025), que analizó en tiempo real —mediante “Ecological Momentary Assessment”— cómo las personas iniciaban y ejecutaban sus actividades diarias. Sus resultados muestran que el 65 % de las acciones son iniciadas por hábito y hasta el 88 % se ejecutan de manera habitual, revelando que nuestra vida cotidiana funciona en gran medida en piloto automático, incluso cuando creemos que estamos tomando decisiones conscientes.
Esta conclusión converge con décadas de investigación, como las aportadas por Wendy Wood y su equipo, que han demostrado que cerca del 40–45 % de los comportamientos diarios se repiten en el mismo contexto y sin necesidad de deliberación. Es la cifra que suele citarse en divulgación cuando se habla de “funcionamos casi la mitad del día en piloto automático”.
En conjunto, los estudios señalan que los hábitos moldean silenciosamente nuestra identidad, nuestro bienestar y la calidad de nuestras decisiones. En otras palabras: la persona que somos está construida, en gran medida, por las costumbres que elegimos repetir.
Por ello, elegirlas bien es determinante.
Tus hábitos influyen en tu humor, en tu productividad, en tu bienestar emocional y hasta en la forma en que te hablas. Hay hábitos que restan y hábitos que suman.
Cuando eliges bien tus hábitos, te eliges bien a ti.
5 claves para cultivar rutinas adecuadas
Antes de construir nuevas rutinas, vale la pena recordar algo esencial: los hábitos no se imponen, se cultivan. No nacen de la imposición, sino de la fuerza de voluntad, de la repetición, del entorno que facilita, de pequeñas decisiones sostenidas en el tiempo.
Si tus rutinas tienen tanto poder sobre lo que haces —como muestran los estudios—, elegirlas con intención se convierte en una forma de cuidarte.
Te propongo 5 claves para cultivar rutinas adecuadas.
1
Intencionalidad consciente
Antes de intentar “mejorar”, pregúntate:
¿Qué hábito sería una forma de cuidarme?
Los hábitos no son para exigirte, sino para hacer tu vida mejor.
2
Empieza por lo más pequeño
Microhábitos, casi microscópicos.
Si quieres leer, empieza con 5 minutos.
Si quieres moverte más, empieza con 10.
Lo pequeño es sostenible. Lo grande, a veces, no.
3
Repetición amable
No disciplina militar.
No autocastigo.
Solo constancia suave.
La repetición amable funciona mejor que la exigencia dura.
4
Diseña tu entorno
Tu entorno te empuja. O te detiene.
Deja lo que quieres usar a la vista; esconde lo que quieres evitar.
Haz que lo bonito sea fácil.
5
Celebra cada logro
Un hábito se refuerza cuando tu cerebro recibe una pequeña recompensa emocional.
Un “¡bien por mí!” sincero.
Una sonrisa.
Un pequeño premio.
Celebrar ayuda a anclar los hábitos.
La vida se hace más bonita cuando la llenas de costumbres que te cuidan.
Cuando eliges hábitos que te acercan a tu mejor versión.
¿Has elegido bien tus rutinas?
“El que dijo que hay que escapar de las rutinas
no es que se equivocara de frase, no…
es que se equivocó de rutinas”
Piénsalo…
Elige bien.
Elige rutinas que te hagan sentir bien y que hagan tu vida mejor.
Tu «yo» del futuro te lo agradecerá.
Hoy te dejo una canción recién publicada para darte las gracias por leerme un día más y para desearte un feliz inicio de diciembre.
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