El verdadero lujo de las vacaciones
Aprovecha el verano para volver mejor
Esta semana he estado cerrando proyectos, trabajando en temas académicos y asistiendo a reuniones de Consejo antes de las vacaciones. Y la verdad es que, a estas alturas del año, ya se necesitan.
Esas vacaciones que esperamos para descansar, viajar o cambiar nuestro ritmo habitual. Porque necesitamos recuperar energía después de meses de trabajo, prisas y agendas que apenas dejan espacio.
Pero las vacaciones pueden ser mucho más que un descanso. Pueden convertirse en una oportunidad para hacer algo para lo que, durante el resto del año, casi nunca encontramos tiempo: tomar distancia.
Y esa distancia tiene un enorme valor. Cuando dejas de responder mails, de correr de una reunión a otra y de cumplir con una lista interminable de to do’s, empiezas a observar tu vida desde una perspectiva diferente. Lo que parecía urgente deja de serlo y lo importante vuelve a ocupar el lugar que le corresponde.
Por eso, las vacaciones pueden ser una decisión estratégica. No porque debas convertirlas en otro proyecto lleno de objetivos, sino porque te ofrecen la oportunidad de reflexionar, tomar perspectiva y decidir cómo quieres volver.
Hay personas que regresan con cientos de fotografías y la sensación de que el descanso ha pasado demasiado deprisa. Otras vuelven con algo mucho más valioso: una nueva forma de mirar su vida. Han aprovechado la distancia que ofrecen las vacaciones para revisar sus prioridades y regresar con más claridad.
Esa diferencia puede parecer pequeña, pero a menudo es la que acaba marcando el resto del año.
El mayor lujo del verano es la perspectiva
El mayor lujo del verano no es el tiempo libre. Es la perspectiva que ese tiempo te proporciona.
Las vacaciones son una oportunidad para pasar de vivir la vida a observarla.
Durante el año vivimos inmersos en la rutina y apenas encontramos espacio para preguntarnos si estamos dedicando nuestro tiempo a lo que realmente importa. Cuando te alejas de ella, el cerebro gana distancia psicológica: la capacidad de observar las cosas con más perspectiva y menos condicionadas por la urgencia.
Cuando baja el ruido, aumenta la claridad.
Ahí reside el verdadero valor de las vacaciones: darte la oportunidad de decidir qué merece tu atención, qué quieres proteger y qué prefieres dejar atrás.
La ciencia del bienestar: aprender a mirar mejor
La investigación en psicología positiva lleva décadas estudiando qué contribuye a nuestro bienestar. Uno de los fenómenos más conocidos es la adaptación hedónica: nos acostumbramos rápidamente a aquello que conseguimos y dejamos de valorarlo.
Por eso buscamos continuamente el siguiente objetivo, convencidos de que allí encontraremos una felicidad más duradera.
Sin embargo, las investigaciones de Sonja Lyubomirsky muestran que prácticas como la gratitud aumentan nuestro bienestar, mientras que Martin Seligman explica que una vida satisfactoria depende también de cultivar emociones positivas, relaciones, propósito y compromiso.
La felicidad no depende únicamente de lo que vives. También depende de aquello a lo que prestas atención.
Las vacaciones son un buen momento para recuperar esa mirada y volver a valorar todo aquello que ya forma parte de tu vida.
No siempre necesitas que ocurra algo extraordinario. A veces necesitas prestar una atención extraordinaria a lo que ya ocurre.
Volver mejor
Muchas personas piensan que el objetivo de las vacaciones es hacer muchas cosas.
Yo creo que pueden aspirar a algo mucho más valioso: volver mejor.
Volver con más claridad, con más gratitud y con mejores prioridades.
Septiembre traerá nuevos proyectos, responsabilidades e imprevistos. Eso no depende de ti.
Lo que sí depende de ti es decidir qué quieres conservar y cuidar en tu vida y qué prefieres dejar atrás.
Antes de volver a septiembre…
Te sugiero que, antes de cerrar este artículo, dediques cinco minutos a responder estas tres preguntas:
- ¿Qué hay hoy en tu vida que hace cinco años habrías deseado tener?
- ¿Qué personas, momentos o hábitos quieres proteger cuando termine el verano?
- ¿Qué preocupación merece menos espacio del que le has dado hasta ahora?
Escribir es terapéutico – siempre lo digo-. Prueba a escribir las respuestas a estas preguntas y verás…
Porque es posible que el verdadero lujo de las vacaciones no sea el destino,
sino la decisión de empezar a disfrutar, de verdad, la vida que ya has construido.
Gracias por leerme. En agosto haré una pausa en mis artículos en el blog y volveré en septiembre con nuevas ideas.
Hasta entonces, disfruta del verano, de las personas que quieres y de todo lo bueno que ya forma parte de tu vida.
Hoy te regalo una canción que me encanta y que me llevo de vacaciones.
Arriva tutto a me
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