La trampa de poder con todo

No todo merece tu tiempo

 

Esta semana he tenido una de esas semanas en las que se acumulan temas muy diversos. Proyectos que avanzan, reuniones, decisiones pendientes, imprevistos que aparecen y que no pueden esperar. Todo interesante, todo importante y, aparentemente, todo urgente.

Y, aunque me gusta tener una agenda llena de retos, reconozco que hay momentos en los que querer llegar a todo genera más estrés del que me gustaría.

¿Te pasa a ti? Querer llegar a todo, decir a todo que si … y darte cuenta de que no es lo mejor.

 

La trampa de poder con todo

Vivimos con esa obsesión por ser más eficientes. La tecnología nos ayuda. Mails, portátiles, móbiles, inteligencia artificial que nos ayuda a automatizar tareas… Ciertamente, nunca habíamos podido hacer tanto en tan poco tiempo.

Y, sin embargo, ¿cuántas veces terminas el día con la sensación de haber hecho muchísimas cosas, pero de no haber tenido tiempo para lo que realmente querías hacer?

Respondes mails, resuelves imprevistos, atiendes reuniones, ayudas a alguien que te necesita y encuentras la manera de encajar una tarea más en una agenda que ya estaba llena.

Y mañana, probablemente, volverás a hacerlo.

Porque, sin darnos cuenta, hemos convertido nuestra capacidad en una obligación. Si podemos hacerlo, lo hacemos. Si surge una oportunidad, la aprovechamos. Si alguien nos pide algo, buscamos la manera de encajarlo.

Hasta que nuestra agenda acaba reflejando todo aquello que somos capaces de hacer, pero no necesariamente aquello que queremos hacer.

 

El verdadero lujo es elegir

Hay algo que necesitamos aprender, por mucho que nos cueste: ser realistas con nuestro tiempo, objetivos con nuestras prioridades y suficientemente valientes para decir que no.

Porque no todo es igual de importante, no todo es urgente y, sobre todo, no todo necesita tu implicación. A veces, decir que no a algo es precisamente lo que te permite dedicar tu energía a otra cosa todavía mejor.

Ser capaz de hacerlo todo no significa que tengas que hacerlo todo.

Esta semana me quedo con una reflexión que quiero compartir contigo:

¿Qué dejarías de hacer si decidieras objetivamente?

¿A qué renunciarías si eligieras lo que realmente importa?

 

No necesitas llegar a todo

necesitas decidir qué merece tu tiempo y qué no

¿te atreves a dejar de hacerlo todo?

 

 

 

Gracias por leerme una semana más. Hoy te dejo esta canción para recordarte que no hace falta llegar a todo para disfrutar de lo importante. ¡Feliz semana!

 

 

 

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