¿Por qué contentarnos con vivir a rastras…

cuando sentimos el anhelo de volar?

Hellen keller

Día de lectura. Reflexionando sobre qué es lo realmente importante para emprender un proyecto.  Y, para mi, el núcleo es muy claro… para emprender lo importante eres tú. Cualquiera que sea el proyecto que quieras emprender -dentro o fuera de una empresa-, la idea ha surgido de ti y se configura en tu mente.  Ves lo que quieres lograr… ¡ aunque nadie más lo vea ! No te preocupes por ello, ser diferente tiene valor. Coincido con Tom Peters cuando dice

“Para triunfar hay que dejar de ser normales.

En un mundo en el que el ganador se lleva todo…

normal = nada”

Y es que Tom Peters fue uno de los primeros gurús del management en analizar la diferencia. Todos somos diferentes en algo. Y podemos convertirlo en fuente de crecimiento personal y profesional. Lo que sucede es que hay muchas personas que no lo saben. No son conscientes de que son únicos y de que, de igual modo, pueden aportar algo singular. Se nos ha inculcado demasiado la obsesión por la uniformidad y a veces tenemos miedo a ser diferentes.

En 1997, Tom Peters publicaba en la revista Fast Company un artículo titulado La marca llamada tú (The Brand Called You), donde empezaba con una sentencia que revolucionó el panorama del desarrollo personal: “Las grandes compañías comprenden la importancia de las marcas.  Hoy, en la era del individuo, tienes que ser tu propia marca.  Esto es lo que necesitas para ser el director general de  Yo, S.L.”.
El tema sigue siendo de absoluta actualidad. Esa marca llamada tú es importante. Tu marca personal es el puente que te permite conectar lo que tú eres con el mundo exterior. Tu forma de explicar lo que te mueve, lo que te motiva y lo que te da alas. Y, atención, porque es de doble sentido. Tú explicas tu versión… pero desde el otro lado se te percibe del mismo modo o no.
Trabajes en lo trabajes, hagas lo que has… permítete ser tú. Explora en tu interior quién eres y dónde quieres estar y, a partir de aquí, explícaselo al mundo. Vence el miedo a explicar tu diferencia. O vivirás toda tu vida reprimiendo tu anhelo de volar.