Esta semana se ha celebrado el  Foro Económico Mundial en Davos, y el programa de este 2017 ha recogido, una vez más, un apartado dedicado a la Educación.
El día 17 de enero se debatió sobre Educación, bajo el título “Human Development is Economic Development: Early Childhood Programs and Skill Development” (“El desarrollo humano es desarrollo económico: programas de educación infantil y desarrollo de habilidades”).
La introducción fue realizada por Shakira, defensora de la educación universal, embajadora de Buena Voluntad para Unicef y que tiene su propia fundación: Fundación Pies Descalzos con el objetivo de promover una educación pública de calidad para niños en situación de vulnerabilidad en Colombia. La cantante fue galardonada este lunes con el Premio Cristal del Foro Económico Mundial por su apoyo a la educación y al desarrollo de la primera infancia.
El debate se realizó entre James Heckmann (Premio Nobel de Economía 2000),  Michael Feigelson (Bernard van Leer Foundation),  Nicholas Kristof (New York Times) y Ngozi Okonjo-Iweala (asesora del Ministerio de Finanzas de Nigeria). En el mismo, Heckman expuso los resultados de su último trabajo publicado “Early Childhood Education” (“Educación en la primera infancia”), que muestra que una educación de calidad para niños desfavorecidos en la etapa de cero a cinco años, se convierte en una inversión que ofrece una rentabilidad del 13% anual. Heckman expuso cómo ha demostrado que invertir en educación temprana para niños desfavorecidos reduce la desigualdad, promueve la movilidad social y mejora la situación económica, porque Economía y Educación son vasos comunicantes -las inversiones en Educación tienen su impacto, unos años más tarde, en Economía-.

Los trabajos de investigación científica de los últimos años han demostrado los beneficios de una educación temprana de calidad. La ecuación que defiende Heckmann es simple:
a mayor nivel de educación,
mayor nivel de renta de la persona
y mayor aportación a la sociedad.
Los trabajos de James Heckman han probado que la rentabilidad de invertir en educación de primera infancia es superior a otros tipos de inversión.
Las conclusiones de Heckman destacan que el entorno familiar condiciona mucho los resultados a los que puede aspirar un niño al alcanzar la edad adulta. En concreto, Heckmann acuñó el término de “accidente del nacimiento” para referirse a que el azar de nacer en una determinada familia constituye una fuente importante de desigualdad.
La diferencia de capacidades entre los niños desfavorecidos y los de familias acomodadas comienza a detectarse en una edad muy temprana. El contexto familiar de los párvulos es un factor que permite predecir con bastante precisión sus futuras capacidades cognitivas y socioemotivas.
Si una sociedad invierte en educación en edad temprana, fomenta la escolaridad, reduce la delincuencia, mejora las aptitudes de los niños y les conduce a obtener mejores niveles de renta en su vida profesional futura. Un mayor nivel de renta repercute en mejorar la vida de la persona y contribuir con un mayor nivel de impuestos a la sociedad y, por tanto, genera un mayor bienestar social. Invertir en medidas que palien las diferencias entre los párvulos es una inversión rentable.
El profesor Heckman señala que la formación que se va sumando a lo largo de la vida es dinámica. “Las competencias generan competencias y la motivación produce más motivación. Si un niño carece de motivación para aprender y emprender desde los primeros años, es muy difícil que en la edad adulta tenga éxito profesional y social”. Sus conclusiones indican que no se trata simplemente del nivel de ingresos de los padres. Lo más importante es la calidad del contexto familiar y social que los niños encuentran en su infancia.
Los primeros años de la vida de un niño “son decisivos para la génesis de las aptitudes cognitivas, mientras que la adolescencia es una etapa importante para la génesis de aptitudes no cognitivas”. Heckman señala que las medidas que se aplican de forma tardía para compensar la desventaja inicial suelen ser más costosas e ineficaces. Las medidas que se aplican en los primeros años de los niños son más efectivas que las tardías.
Como consecuencia de los resultados obtenidos en sus trabajos de investigación, Heckmann defiende la necesidad de invertir en educación de calidad para la primera infancia, y defiende también que los datos demuestran que existe la necesidad de un nuevo modelo de formación en habilidades, puesto que las habilidades cognitivas por sí solas no son tan poderosas como lo son cuando se combinan con habilidades sociales (un tema extenso e importante, que requiere por sí solo otra entrada al blog dedicada al mismo).
La importancia de invertir en Educación está fuera de toda duda. Las consecuencias de invertir en educación también están claras: la educación es una inversión rentable que ayuda a las personas en particular y a la sociedad en su conjunto. Deberíamos percibir el dinero destinado a Educación no como un gasto sino como una inversión, de la cual se espera un retorno que nos beneficia a todos.

Un país no es rico por tener diamantes o petróleo,
es rico por tener educación
Antonio Escohotado