El liderazgo que necesitamos

 

Termina el mes de mayo y, con él, termina también el programa para líderes del sector sanitario en el que he estado trabajando.

Siento sincera y profunda admiración por l@s profesionales de la sanidad, ahora, como siempre, por hacer un trabajo necesario, importantísimo y duro. Compartir con ell@s es descubrir que es algo absolutamente vocacional, algo que ayuda a entender por qué hacen lo que hacen.

Acabar el programa, hablar con las asistentes (mayoría mujeres) y escuchar lo que me dicen es un ‘subidón’ enorme, escuchar lo que les ha aportado es sentir felicidad y satisfacción, cuando mi trabajo ayuda a otras personas, eso le da sentido sentido.

Liderar equipos de personas no es fácil, y muchas veces lo que te ha llevado hasta allí no es lo mismo que necesitas a partir de ese momento. Much@s profesionales promocionan a líderes por el buen trabajo que han hecho hasta ese momento, por ser grandes profesionales en lo suyo. Sin embargo, en el momento en que ascienden y deben dirigir un equipo, necesitan otro tipo de habilidades y cambiar el mindset (la mentalidad) con que abordan su trabajo.

Es curioso comprobar como, en muchos casos, a las personas no les atrae la etiqueta de “líder”. La palabra liderar, para muchas personas, tiene connotaciones de autoridad y de jerarquía, con las que no se identifican. No obstante, el liderazgo ha evolucionado hacia otros modos de hacer las cosas.

Liderar es la capacidad de persuadir a un grupo de personas para que colaboren eficazmente en la consecución de un objetivo, algo que no pueden lograr individualmente. Y en los momentos complicados -como el actual-, necesitamos más que nunca a personas que nos guíen y consigan ese cometido.

 

Gran parte de la recuperación dependerá de líderes que inspiren esperanza

En una entrevista en prensa publicada hace poco, Martin Seligman, el gran referente mundial en Psicología Positiva, señalaba:  

“gran parte de la recuperación dependerá de líderes optimistas, de líderes que inspiren esperanza. Pero ¿a quién he visto durante esta crisis que sea así? No a mi expresidente (en alusión a Donald Trump), ni al primer ministro del Reino Unido (Boris Johnson)…”

Y cuando busca algún referente de líder transformacional, Seligman recurre a la primera ministra de Nueva Zelanda Jacinta Ardern, como líder que ha gestionado bien la pandemia y como líder positiva.  

“El mundo está de parto ahora y la pregunta es qué va a dar a luz.”

Qué duda cabe de que estamos en un momento de transformación y que nos sentimos un poco perdidos…

Necesitamos líderes. Líderes que inspiren confianza.

Fijémonos en las características de l@s auténtic@s líderes.

Piensa en el mejor líder, la mejor líder que hayas tenido. Piensa en cómo es o era esa persona, qué rasgos la hacían especial como líder, qué es lo que la hacía única y especial.

Cuando hacemos este ejercicio de reflexión, nos damos cuenta de que lo que hacía especial a esa persona líder tiene poco que ver con dar órdenes o con temas de gestión, y tiene mucho que ver con acompañar a las personas, con inspirarlas y con acompañarlas.

El verdadero liderazgo, el liderazgo que necesitamos es un liderazgo que tiene más de servir que de ordenar.

Esas personas son los verdaderos líderes. Al compartir estas reflexiones con el grupo con el que estábamos trabajando, les puse un ejemplo que a mi me resulta inspirador, el ejemplo de un personaje de una serie en Netflix: New Amsterdam. Debo reconocer que estoy esperando nueva temporada de esta serie, porque me encantó, y creo que se pueden extraer varias lecciones de liderazgo de New Amsterdam.

 

5 lecciones de liderazgo de New Amsterdam

La serie está basada e inspirada en la vida del Doctor Eric Manheimer, quien escribió el libro “Doce pacientes: vida y muerte en el Hospital Bellevue”. El centro médico se encuentra en la ciudad de Nueva York y es el más antiguo de todo Estados Unidos. La serie nos muestra cómo es la vida en un hospital y la de su protagonista, el Dr. Max Goodwin, una de esas personas que te seducen a la primera, una persona apasionada por su trabajo y que hace todo lo posible por ayudar a los demás. Enmedio del entramado de historias que aparecen en la serie, hay varias lecciones de liderazgo a destacar.

 

“¿Cómo te puedo ayudar?”

Si has visto la serie, sabes que el protagonista siempre dice esta frase, a todo el mundo, ante cualquier situación o problema que se presenta.

Si liderar tiene mucho de acompañar y de ayudar, sin duda este es un gran lema. Los líderes con un estilo empático, humilde y cercanos se suelen basar en este tipo de preguntas. Y resulta un modo de impulsar a la acción, de ver hacia dónde se puede dirigir la atención para resolver problemas o inquietudes.

Una frase mágica, que conviene recordar.

Liderazgo basado en valores

La historia es una crítica al sistema de salud de Estados Unidos, mayoritariamente privado y al que no puede acceder todo el mundo.

Para el protagonista, sus valores y la forma en que los transmite a todo su equipo, es otro de los aspectos fundamentales a resaltar de l@s buen@s líderes. No deja de repetir que la sanidad debe llegar a todos, que se debe ayudar sin distinciones.

Sin miedo a cambiar las cosas

Un punto básico para el Dr. Goodwin es no permitir que las situaciones problemáticas e injustas se mantengan. Nada es intocable.

Saber cuándo y cómo cortar de raíz con lo que genera vicios en las organizaciones es un punto diferencial de un buen líder. Con toda la dificultad que comporta luchar contra la inercia que tiene un sistema.

Saber quién es tu cliente

En la serie, el paciente es lo más importante para el Dr Goodwin. Un planteamiento absolutamente “customer centric” (el cliente en el centro).

El director del hospital prioriza a los pacientes versus las presiones de la junta directiva o los millonarios que hacen donaciones al centro. El primer día como director despide a un colectivo de médicos porque considera que priorizan el dinero a los pacientes y muestra así, desde el primer momento, que los pacientes son lo primero.

Vulnerabilidad

Y, como último punto, me gusta destacar la vulnerabilidad.

El Dr. Goodwin es vulnerable, tiene problemas y no lo hace todo bien. Más allá de su personalidad segura y arrolladora, a veces es frágil, se emociona y necesita ayuda.

Mostrar vulnerabilidad no debilita al líder. De hecho, en un liderazgo auténtico, es aceptable decir “no sé”, “no tengo todas la respuesta” o “¿cómo lo harías tú?”.

Son claves fundamentales del liderazgo que necesitamos.

El liderazgo que necesitamos ¿tiene ADN femenino?

El liderazgo que necesitamos tiene como pilares fundamentales: empatía, trabajo en equipo, desarrollo de personas, toma de decisiones participativa, poner a los demás en el centro y una alta dosis de vulnerabilidad. Y viendo todo ello, yo me pregunto… el liderazgo que necesitamos ¿tiene ADN femenino? Lo ejerza un hombre o una mujer, tiene mucho de las habilidades que se dan mayoritariamente en el ámbito femenino y creo que eso es algo que hay que visibilizar.

La sociedad necesita líderes que inspiren confianza. La pandemia nos ha hecho ver el mundo de otro modo. Este mes he trabajado con grandes líderes, con vocación por hacer crecer a los demás y por ayudarles, y he aprendido mucho de ellas. Mi admiración por el mundo de la enfermería y por todo lo que hacen.

Ojalá sepamos aprovechar lo que hemos aprendido y se instaure el verdadero liderazgo:

el liderazgo que no se basa en la obediencia, sino en el compromiso

el liderazgo que no emana del cargo, sino de la persona

y que supone ayudar a los demás, a crecer y a ser mejores.

En un mundo lógico, no habríamos necesitado una pandemia mundial para darnos cuenta de que la gente está mejor cuando sus líderes son empáticos en lugar de autoritarios, humildes en lugar de soberbios, amables en lugar de tiranos y honestos en lugar de corruptos. Pero, por lo visto, en nuestro mundo, sí.