La Unión Europea y la OCDE llevan años reclamado una formación que incentive la iniciativa emprendedora entre l@s más jóvenes, ya que considera que es una habilidad que contribuye a mejorar el futuro profesional de las personas, así como a generar prosperidad, progreso y bienestar para el conjunto de la sociedad y de la economía.
Sabemos que Educación y Economía son vasos comunicantes y, por tanto, que las decisiones que se toman en relación a la Educación van a tener su impacto directo en la Economía real. La educación estimula el crecimiento económico, una sociedad con mayor formación es una sociedad que agrega valor a lo que hace. Según la OCDE, un aprendizaje mejorado lleva a aumentar la renta personal significativamente y, si se lograra a nivel nacional, conduciría a grandes mejoras en el PIB y también a una mejor cohesión social y a mejoras en el estilo de vida de las personas.  La clave del tema, sin embargo, no está simplemente en invertir más, sino en invertir en aquellos aspectos que logren mejorar la calidad educativa.
En un momento de pesimismo generalizado en el mundo educativo, como nos muestra el informe “Educación en España. El horizonte 2020“, en el que se considera insuficiente el apoyo presupuestario a la Educación y, desgraciadamente, se cree casi imposible conseguir un Pacto de Estado por la Educación, es más necesario que nunca seguir empujando una transformación en la educación y apostar por el desarrollo de competencias como la de aprender a aprender y la iniciativa emprendedora.

Los últimos datos sobre educación emprendedora en la UE
Sabemos que la competencia emprendedora debería estar presente en las escuelas. Pero, ¿lo está realmente?
El informe de la Comisión Europea sobre iniciativa emprendedora y educación  Entrepreneurship Education at School in Europe 2016  recoge un resumen de los últimos avances en los países europeos en la materia, analizando lo que se está haciendo en las etapas de primaria, secundaria y formación profesional, y señalando qué países europeos ya han puesto en marcha la formación emprendedora y qué países tienen que seguir mejorando en este área.
En resumen, el informe muestra algunos aspectos destacados como:

  • existe todavía un bajo nivel de desarrollo de la formación emprendedora en la escuela y persiste la necesidad de desarrollar más esta habilidad entre l@s jóvenes
  • existen indicios de una nueva tendencia hacia estrategias de innovación
  • las principales iniciativas en educación emprendedora se concentran mayoritariamente en el norte de Europa
  • mejorar la empleabilidad de l@s alumna@s es un objetivo común para todos los tipos de estrategia
  • no se mide el impacto que tienen las medidas educativas adoptadas
  • se está incrementando la introducción de la competencia emprendedora en primaria, pero el momento en que mayoritariamente se desarrolla es en educación secundaria, a través de una gran variedad de enfoques
  • más de la mitad de los países tienen pocas o ninguna guía sobre métodos educativos para la competencia emprendedora
  • casi la mitad  de los países europeos conceden autonomía a los centros de primaria para la introducción de la competencia emprendedora
  • la formación en emprendeduría está mucho más desarrollada para profesionales en activo de lo que lo está la formación para profesores de etapas iniciales
  • hasta el momento actual, ninguno de los países incluidos en este informe ha incorporado plenamente la competencia emprendedora en sus escuelas.

 
Vemos, pues, que queda mucho trabajo por hacer en el desarrollo de la competencia emprendedora en educación. Sabemos que se está trabajando desde distintas iniciativas muy interesantes que conviene seguir, como el proyecto educativo Horizonte 2020 de los jesuitas o el trabajo que impulsa la Fundación Princesa de Girona sobre la competencia emprendedora y que podremos oír el próximo 2 de julio en Girona, pero son iniciativas concretas que todavía no se han extendido a todo el sistema educativo.
Potenciar el sentido de la iniciativa es una necesidad unánime en todos los países del mundo, y en especial en Europa, donde existen unos alarmantes datos de paro juvenil. Es necesario caminar hacia una sociedad del aprendizaje, de la innovación, de la tecnología, donde lo que urge es potenciar la capacidad creadora de los individuos como motor necesario para el crecimiento.
 
¿Qué significa realmente introducir la competencia emprendedora?
Educar para la incertidumbre pasa por desarrollar la iniciativa emprendedora de las personas. Y no debemos confundir conceptos, tomemos la definición de habilidad emprendedora:

La habilidad emprendedora
es la que ayuda a la persona
a convertir las ideas en actos
Comisión Europea – 2006

 
Trabajar la iniciativa emprendedora requiere un proyecto adaptado a cada etapa educativa. En las primeras etapas educativas, se contempla como una competencia amplia y transversal, en la que se potencian temas como la creatividad, el trabajo en equipo, la autonomía y la identidad personal. En educación secundaria y en bachillerato, se trabaja de forma distinta, a través de asignaturas concretas sobre iniciativa emprendedora, y asignaturas específicas en economía y administración.
Podemos pensar que emprender significa crear una empresa o podemos relacionar emprender con una actitud positiva,  proactiva y valiente de afrontar la vida. En educación, debemos ir por la segunda vía, introducir la competencia emprendedora es mucho más profundo que hablar de biografías de emprendedores y de qué es un business plan…
Potenciar la iniciativa emprendedora de las personas no significa crear un perfil empresarial, sino que significa:
– dar a l@s  alumn@s  herramientas para convertir sus ideas en realidad
– mejorar su empleabilidad
– y potenciar su sentido de la iniciativa, para que sean conscientes de su propia responsabilidad para hacer que las cosas sucedan, como diría Stephen Covey.
 

Emprender significa elevar los sueños
al plano de la realidad