Enseñar significa transformar

 

Mientras el mundo está experimentando un cambio a una velocidad y con una intensidad que parecen no tener precedentes, aumentan los retos y desafíos que tenemos por delante. Estamos en un momento de transformación único.

En relativamente poco tiempo, el escenario global en el que vamos a vivir va a ser muy distinto al actual. Cambios radicales en todos los ámbitos. La Unión Europea publica regularmente informes sobre las tendencias mundiales y la posición de la propia Unión en ellas. En los últimos años ha venido destacando cinco grandes tendencias a nivel mundial:

    1. La raza humana está envejeciendo y se observan desigualdades cada vez mayores.
    2. El peso económico y el poder político están desplazándose hacia Asia. Las previsiones apuntan a que podría no haber ningún país europeo en el G8 en 2050.
    3. La revolución de la tecnología y sus aplicaciones está transformando las sociedades en casi todos los aspectos.
    4. La gestión de la escasez de recursos supone una dificultad cada vez mayor, con un creciente consumo de energía y un cambio en los modelos de producción.
    5. La interdependencia de los países no va unida al refuerzo de la gobernanza mundial. El orden mundial es más frágil e imprevisible.”

Estas tendencias suponen una serie de desafíos de enorme trascendencia a nivel global, ante los cuales se plantean distintas opciones para gestionarlos convenientemente. Destaca que, en la mayoría de planteamientos , aparece siempre la recomendación de reformular la educación para convertirla en una vía de mejora de la sociedad, de solución de desigualdades y de crecimiento.

 

El papel de la Educación

En un entorno en plena transformación, debería tenerse muy en cuenta la rentabilidad de invertir en educación y formación. La educación es la inversión más rentable, como nos demostró el premio Nobel James Heckman. La importancia de la educación en nuestra sociedad es un hecho. La educación es fundamental para el desarrollo de cada persona, pero es decisiva también para la sociedad en su conjunto.

La educación supone una mejora en el nivel de bienestar de la persona que la recibe, pero a la vez ésta contribuye a la mejora del bienestar de toda la sociedad. La educación tiene un efecto multiplicador que hay que tener en cuenta. La evidencia científica reconoce que la educación tiene un valor incalculable como mecanismo preventivo en los procesos de pobreza y exclusión social. La educación es una inversión necesaria para lograr mejores resultados en el ámbito social y económico.

El informe señala que “no se está evitando el creciente desequilibrio entre la oferta y la demanda de cualificaciones, el analfabetismo digital ni el abandono escolar prematuro, lo que da lugar a la exclusión de muchos trabajadores jóvenes o incluso mayores del mercado laboral. La formación lingüística inadecuada actúa como freno a la movilidad laboral. Las nuevas políticas de educación y formación permanente deberían orientarse a una excelencia duradera y una mayor participación en la fuerza de trabajo.”

Es necesario dar un mayor protagonismo a la Educación como elemento clave.

Han cambiado las necesidades de aprendizaje, se necesita formación en nuevas áreas y también ha cambiado el modo en que esa formación debe ser impartida.

 

Enseñar no es transferir conocimiento

Enseñar no es transferir conocimiento, no se trata de enseñar a repetir respuestas… enseñar es crear la posibilidad de dudar y de generar nuevas ideas.

Y esa no es una tarea fácil.

Por ello, agradeces cuando encuentras herramientas valiosas que te ayudan a mejorar en tu trabajo, como el libro que he estado leyendo estos días: “El formador 5.0 de David Barreda.

David Barreda es uno de los grandes en el mundo de la formación, un ‘doer’ nato, capaz de materializar cualquier gran idea que se le pase por la cabeza y hacerlo brillantemente, un profesional perfeccionista y extraordinario a quién tengo la suerte de tener como amigo. Le conocí en 2015, desde entonces, le he visto crecer incesantemente. David se define como “facilitador de experiencias de aprendizaje para el desarrollo de personas y equipos”, te aseguro que lo hace brillantemente, y con este libro pone a disposición de educadores y formadores su dilatada experiencia a través de un método práctico y detallado para diseñar e impartir formaciones efectivas en entornos presenciales y virtuales.

 

Una cosa es lo que diseñes…

Una cosa es lo que lo que diseñes

y otra será lo que ocurra

David Barreda

L@s que nos dedicamos a la formación lo sabemos. Diseñar una sesión de formación es preparar con detalle y mucho cuidado el recorrido que quieres seguir en la sesión, el tiempo que quieres dedicar a cada punto, los contenidos que son más apropiados, las prácticas pertinentes, la participación que te gustaría tener de l@s asistentes…

Pero, después de ese largo proceso de planificación y preparación, resulta que ocurre lo que ocurre…

A veces se parece a lo que habías imaginado y, a veces, es totalmente distinto.

Por ello, alguien que vive en primera persona todos los días lo que sucede en una formación, es el guía más adecuado para este viaje a diseñar una propuesta formativa “con marca propia”.

 

El libro te interesará si…

El libro te interesará si eres profesional del mundo de la educación y la formación, si estás convencid@ de que la innovación es imprescindible en la educación, de que cada sesión debe ser única y que lo importante es conseguir transformar realmente a las personas que tienes delante en cada sesión. Conseguir que l@s alumn@s vayan más allá de adquirir conocimientos teóricos, y consigan ser capaces de plantearse el tema con mayor profundidad y ser capaces de ver cuál es el mejor modo de aplicarlo en su día a día.

El libro te interesará si buscas una herramienta práctica para mejorar tus clases. “El formador 5.0 te propone una hoja de ruta y una completa caja de herramientas con estrategias, vídeos y plantillas de trabajo que te ayudarán en tus formaciones”.

El libro te interesará si lo tuyo es convertir las clases en experiencias, clases más allá del formato tradicional y de lo que se ha hecho siempre.

 

El formador 5.0

El objetivo de la educación “no es enseñar, es conseguir que aprendan” le oí exponer a José Antonio Marina en una conferencia para la Fundación Promete hace unos años. Y realmente es así. El aprendizaje es el gran objetivo.

Ser formador/a significa ser una persona transformadora, que empuja al cambio a sus alumn@s.

Porque enseñar no va de exponer y de hablar…

Enseñar no significa explicar… significa emocionar, para conseguir transformar a la persona, para conseguir un aprendizaje real.

Como dice David Barreda “si un formador diseña una formación para generar impacto, ¡peligro! porque está colocando el impacto por encima de lo que realmente se pretende en una formación , que es generar aprendizaje. El formador nunca debe ser más protagonista que el alumno. El protagonista real debe ser el alumno o la alumna. Y para convertirle en protagonista, es clave la empatía.”

Muchas gracias David por este maravilloso libro, que ayuda a mejorar esos procesos de aprendizaje de los que tú tanto sabes.

El mundo necesita personas que aprendan a lo largo de toda la vida.

El mundo necesita a personas en “beta permanente”, ya sabes, ese estatus en el que algo no está terminado, en que algo no es todavía una versión definitiva, sino que se encuentra en evolución…

Y, para ello, se necesitan nuevos modos de trabajar las formaciones. Porque enseñar significa transformar.

Lo he escrito en otras ocasiones:

la educación es como la magia… tiene el poder de transformar.

 

 

Hoy, la canción va dedicada a David -alguien me ha chivado que está en su playlist– y me parece el cierre más idóneo a la reseña de un libro maravilloso…

People have the power

 

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